La llegada de la primavera ha desatado una nueva crisis sanitaria en Gaza, donde las plagas de roedores e insectos portadores de enfermedades proliferan en los campamentos de desplazados.
Este fenómeno ha generado una preocupación creciente entre los habitantes de la región, quienes enfrentan una situación crítica marcada por la falta de higiene y el hacinamiento.
Samah Ibrahim Abu Sultán, una madre de 35 años y madre de cuatro hijos, comparte su angustia mientras sostiene en brazos a su hijo más pequeño, nacido poco antes del alto el fuego de octubre de 2025.
En el campamento cercano al matadero de Jan Yunis, todos sus hijos han enfermado debido a las pulgas, ratas y piojos que infestan el área.
«Algunos tienen pústulas, otros sarpullidos y otros sarna», explica con preocupación.
La situación se agrava por la proximidad a un cementerio y un vertedero, donde la basura y los animales muertos contribuyen a la proliferación de plagas.
«Las pulgas nos están comiendo y no hay noche que podamos dormir», denuncia Samah, quien huyó de Al Satar durante la guerra.
Brotes de enfermedades en Gaza
Al norte de la Franja, en la ciudad de Gaza, los médicos advierten sobre un nuevo brote de afecciones cutáneas con la llegada del verano. Ragheb Warshagha, jefe del departamento de pediatría del hospital Al Rantisi, señala que la demolición de casas y la falta de acceso a agua potable han creado un entorno propicio para la propagación de enfermedades.
«La falta de saneamiento y el hacinamiento son un caldo de cultivo perfecto», añade el doctor.
Warshagha enfatiza la urgencia de implementar respuestas coordinadas que incluyan la fumigación periódica con pesticidas y la mejora de los servicios de saneamiento.
«Si no, la propagación de este fenómeno seguirá siendo un problema en Gaza», advierte, recordando el caso de Adam, un bebé de un mes que fue mordido por una rata en plena noche.
Impacto en la salud de los desplazados
La situación se repite en el hospital de los Mártires de Al Aqsa en Deir al Balah, donde Mahmud Basam al Kahlut, jefe de enfermería pediátrica, describe un panorama alarmante.
«Sin una intervención oportuna, estos casos podrían derivar en complicaciones de salud más graves», advierte, subrayando el debilitamiento del sistema inmunitario de la población desplazada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que un 80% de los refugios en Gaza presenta una presencia frecuente de roedores y plagas, lo que pone en riesgo la salud de 1,45 millones de personas.
Este año, la OMS ha registrado más de 70,000 casos de infecciones por roedores y parásitos externos, lo que resalta la urgencia de abordar esta crisis sanitaria.
Para mitigar esta situación, es crucial garantizar el acceso al agua en Gaza. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado que el Ejército israelí ha «instrumentalizado» el agua como un medio de castigo colectivo, afectando gravemente la infraestructura de agua y saneamiento en la región.
«Casi el 90% de la infraestructura ha sido destruida o dañada», afirman, lo que agrava aún más la crisis sanitaria.
Desde su tienda de campaña en un club deportivo de Jan Yunis, Galia Abu Silme muestra la ropa infestada de su familia.
«Aquí no teníamos problemas de pulgas, pero ahora han entrado en contacto con los roedores», lamenta, enfatizando que las tiendas de campaña «no deberían ser refugio definitivo».
La situación en Gaza continúa siendo crítica, y la necesidad de soluciones efectivas es más urgente que nunca.
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