BATA (GUINEA ECUATORIAL). – El papa León XIV realizó su primera visita a una prisión durante su pontificado, en la ciudad de Bata, Guinea Ecuatorial.
En este encuentro, el pontífice ofreció un mensaje de aliento a los reclusos, recordándoles que «siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva».
Durante su visita, el papa tuvo la oportunidad de conocer el interior de un penal en un país donde diversas organizaciones humanitarias han denunciado violaciones de derechos humanos.
En este contexto, muchos opositores al gobierno de Teodoro Obiang están encarcelados desde hace años.
Además, el gobierno de Estados Unidos ha establecido acuerdos con Guinea Ecuatorial para deportar migrantes a este país, lo que ha llevado a que muchos terminen en estas cárceles.
Un mensaje de esperanza
La cárcel de Bata, que tiene capacidad para 1,000 presos, fue decorada para la ocasión, con paredes recién pintadas y árboles plantados.
Alrededor de 600 reclusos, tanto hombres como mujeres, esperaban en el patio, vestidos de verde y naranja.
Al llegar, los internos recibieron al papa con cantos y banderas del Vaticano. León XIV comentó sobre la lluvia, señalando que en algunos lugares es vista como una bendición de Dios.
En su discurso, el papa enfatizó que «ninguno está excluido del amor de Dios». También destacó que la justicia debe enfocarse en la dignidad y potencial de cada persona, buscando ayudar a reconstruir vidas en lugar de solo castigar.
Compromiso con la reinserción
León XIV habló sobre la importancia de la esperanza y el cambio, afirmando que la vida no se define solo por los errores cometidos.
«Siempre es posible volver a levantarse», afirmó, recordando que las familias de los reclusos los aman y esperan.
El papa también instó a quienes trabajan en la prisión a actuar con respeto y humanidad, garantizando el orden mientras acompañan a los detenidos en su proceso de reinserción.
Antes de su intervención, el capellán de prisiones, Pergentino Esono Mba, explicó que buscan ayudar a los internos a comprender que la vida continúa más allá de la cárcel.
Durante el evento, varios reclusos expresaron su deseo de rehabilitarse y ser ciudadanos responsables.
Al finalizar la visita, los presos, tras horas de espera, gritaron «libertad, libertad, libertad», manifestando su anhelo de cambio ante las autoridades presentes.

