MALABO.– León XIV concluyó este jueves un intenso viaje por África que abarcó 11 días y 18.000 kilómetros, recorriendo Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
En cada parada, el pontífice centró su mensaje en la paz, la libertad y una distribución más justa de la riqueza.
El mensaje del papa fue claro y constante: una Iglesia comprometida con la justicia social y la solidaridad.
Sus discursos resonaron con especial fuerza en Camerún y Guinea Ecuatorial, naciones que han sido señaladas por denuncias de autoritarismo y desigualdad estructural.
En Guinea Ecuatorial, durante una misa en Mongomo, ciudad natal del presidente Teodoro Obiang, León XIV insistió en la necesidad de gobernar para el bien común.
Subrayó la urgencia de superar las brechas entre ricos y pobres y fortalecer los espacios de libertad.
Compromiso con la dignidad humana
El pontífice pidió garantizar la dignidad humana, especialmente para los sectores más vulnerables: familias en crisis, personas en pobreza y reclusos.
Su llamado fue directo: ampliar las libertades y proteger los derechos fundamentales.
A pesar de su riqueza petrolera, Guinea Ecuatorial enfrenta una realidad compleja. Más del 50% de su población vive bajo la línea de pobreza, lo que evidencia una profunda desigualdad.
En este contexto, León XIV exhortó a convertir los recursos naturales en beneficio colectivo.
En Angola, uno de los principales productores de petróleo y diamantes, el papa denunció el mal uso de los recursos y pidió erradicar la corrupción.
Ante miles de fieles, cuestionó el modelo económico que concentra riqueza y genera sufrimiento social.
Un llamado a la justicia y la paz
El mensaje fue aún más contundente al dirigirse a las autoridades: criticó la explotación de recursos por intereses externos y locales, señalando las consecuencias sociales y ambientales de estas prácticas.
En Camerún, León XIV abordó la crisis alimentaria y la corrupción institucional. Alertó sobre cómo la mala gestión de la riqueza frena el desarrollo y debilita las estructuras del Estado.
Además, responsabilizó a actores externos que continúan explotando África en busca de ganancias, perpetuando un ciclo de pobreza y dependencia.
En Argelia, el tono fue más esperanzador. El papa habló de la posibilidad de construir un futuro basado en la justicia, la paz y la convivencia, durante una misa celebrada en un sitio histórico del cristianismo.
El viaje también estuvo marcado por las críticas del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó al pontífice de “débil” en política exterior.
León XIV respondió sin confrontación directa, afirmando que no teme a ninguna administración y que su misión es defender la paz.
Más adelante, aclaró que sus mensajes en África no estaban dirigidos a responder ataques políticos, sino a cumplir con su deber pastoral.
Con ello, buscó cerrar la polémica, aunque el tema sigue generando expectativa internacional.
El viaje de León XIV deja una huella clara: un liderazgo espiritual que no evita los temas incómodos y que pone en el centro la justicia social, en un continente clave para el futuro global.
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