El papa León XIV confirmó su viaje a Perú en noviembre, a pesar de haber sido sometido a una cirugía para extirpar el lóbulo inferior de su pulmón derecho. El nuncio apostólico en Perú, Paolo Rocco, aseguró que el viaje, que incluye cinco ciudades de los Andes y la Amazonía, “sigue en pie” y que el pontífice está “perfectamente restablecido”.
Rocco hizo estas declaraciones durante una entrevista con la radio local RPP, donde destacó que el papa tiene “muchas ganas de visitar” el país andino. La afirmación de que el viaje está confirmado se produce tras el anuncio del Vaticano sobre la situación de salud del papa, quien se encuentra en recuperación tras la cirugía.
Los médicos del papa informaron que las pruebas finales de tejido y moleculares confirmaron que su cáncer de pulmón está localizado, por lo que no se requiere más tratamiento. La cirugía realizada al papa reveló que padecía adenocarcinoma de pulmón, el tipo más común de cáncer en este órgano.
Juan Bytton, secretario para la visita apostólica del Arzobispado de Lima, indicó que se han tomado precauciones para el viaje, incluyendo un helicóptero militar equipado como ambulancia y un listado de centros hospitalarios en cada localidad que visitarán. También se ha dispuesto un ascensor para que el papa pueda subir o bajar por las escalinatas que conectan la plaza mayor de Lima con la catedral.
Las ciudades que el papa visitará en Perú son Lima, Chiclayo, Santa Cruz de Succhabamba, Cusco y Pucallpa. Este itinerario forma parte de una gira más amplia que incluye otros países de Sudamérica.
Robert Prevost, quien tiene programado su primer viaje por Sudamérica entre el 6 y 17 de noviembre, visitará Uruguay, Argentina y Perú. Durante su gira, Prevost deberá realizar una docena de vuelos y trayectos en helicóptero a grandes altitudes, incluyendo la ciudad peruana de Santa Cruz de Succhabamba, situada a 2.035 metros sobre el nivel del mar.
Prevost, quien fue obispo de la diócesis de Chiclayo, vivió en Perú durante 22 años hasta 2023, cuando fue llamado al Vaticano. A pesar de la disminución del catolicismo en Perú, donde la población católica pasó del 98.5% en 1940 al 76% en 2017, la llegada de Prevost ha generado un renovado interés en la comunidad.
Se están construyendo estatuas y varios negocios han comenzado a ofrecer productos relacionados con el papa, como camisetas y dulces, además de una cafetería que presenta el rostro del pontífice en sus tazas de capuchino.

