Las fuerzas panameñas han capturado a decenas de mineros ilegales en operativos recientes en el río Mangle, en la frontera entre Panamá y Colombia. El subdirector general del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), el comisionado Héctor De Sedas Cedeño, afirmó que buscan desmantelar un complejo sistema de economía ilícita controlado por el Clan del Golfo, la mayor organización criminal de Colombia.
Para llegar al río Mangle, un lugar remoto, EFE voló durante una hora en un helicóptero del Servicio Nacional Aeronaval (Senan) desde Nicanor, en Metetí, a 230 kilómetros de la capital panameña. En el campamento ilegal se han realizado dos operaciones recientemente, con un total de 30 capturados, entre panameños y colombianos, aunque aún persisten actividades de minería ilegal en la zona.
El comisionado De Sedas destacó que las unidades de patrullaje se dirigen al área, lo que puede tomar entre cuatro y siete días, dependiendo de las condiciones meteorológicas. En el operativo más reciente, se capturaron trece personas, incluidos miembros del Clan del Golfo, quienes controlan las actividades ilícitas en el Darién.
El Clan del Golfo se dedica al narcotráfico, tráfico de migrantes, minería ilegal y extorsión. Según De Sedas, obtienen ingresos ilícitos al cobrar a los mineros por ingresar a Panamá y exigen un porcentaje del oro extraído que se lleva a Colombia, estimado en un 20% del total.
El comisionado enfatizó que su objetivo es romper este sistema de economía ilícita. EFE sobrevoló el campamento de minería ilegal durante un recorrido que incluyó el Puesto Binacional de Alto Limón, donde fuerzas panameñas y colombianas colaboran en la lucha contra el narcotráfico y otras actividades criminales.
Estas bases binacionales permiten un intercambio de información y una respuesta directa contra los delincuentes que ingresan al territorio panameño. La defensa del Darién, considerado Patrimonio de la Humanidad, es crucial no solo para combatir el crimen, sino también para proteger el medio ambiente.
La visita a Alto Limón se realizó en el marco del despliegue de más de 700 agentes de fuerzas especiales del Senafront en puntos estratégicos, así como en los Puestos Binacionales de Vigilancia, para reforzar la seguridad fronteriza en la región.

