La oposición política dominicana enfrenta un dilema crucial: decidir si se presenta unida o fragmentada a las elecciones de mayo de 2028. La fragmentación podría evidenciar su falta de capacidad para alcanzar el poder, lo que beneficiaría al gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Si la oposición se mantiene dividida, el PRM, sin importar quién sea su candidato presidencial, obtendría una ventaja considerable en los comicios. Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ha manifestado su intención de conformar un frente opositor, aunque la realidad de dicha alianza aún parece lejana.
Vargas ha indicado que ha tenido reuniones por separado con Leonel Fernández, presidente de la Fuerza del Pueblo (FP), y Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sugiriendo que hay disposición para el diálogo. Sin embargo, la recomposición de la oposición es complicada, ya que dentro del PLD coexisten sectores que apoyan la reunificación y otros que se oponen rotundamente.
Actualmente, la FP, liderada por Fernández, tiene una ventaja electoral sobre el PLD, que aún lucha por recuperarse tras una ola de renuncias entre 2020 y 2024. A pesar de estar inhabilitado constitucionalmente para aspirar nuevamente a la Presidencia, Medina se ha convertido en una de las voces más críticas del Gobierno, mientras que Fernández parece estar a la defensiva en el debate político.
Fernández busca la candidatura presidencial en un contexto electoral muy diferente al de hace 30 años, cuando asumió el poder por primera vez. Por otro lado, el senador Omar Fernández ha ganado simpatía fuera de la FP, aunque la alta dirección de la organización se opone a que él encabece la boleta presidencial en 2028.
El PLD, que considera a Gonzalo Castillo y Francisco Javier García como sus principales candidatos, intenta realizar movimientos estratégicos para acortar distancias con la FP y recuperar la preferencia electoral. Mientras tanto, el PRM observa con satisfacción la desunión de la oposición, consciente de que este factor será determinante para mantener su poder más allá de 2028.
El partido gobernante también trabaja en la consolidación de alianzas estratégicas para asegurar su triunfo en primera vuelta y evitar un balotaje, ante las fluctuaciones en la preferencia del electorado.

