La Organización Marítima Internacional (OMI) ha reportado un total de 29 ataques «verificados» a buques en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero.
Este conflicto ha desencadenado un bloqueo en la región.
Estos ataques han resultado en diez muertes y han causado daños de diversas magnitudes a las embarcaciones.
Aunque la OMI no ha identificado a los responsables, tanto Irán como EEUU han reclamado la autoría de algunos de estos incidentes.
Durante una reunión reciente en Londres, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, advirtió que «no hay tránsito seguro en ninguna parte del estrecho de Ormuz».
Por ello, recomendó a las navieras evitar esta ruta peligrosa.
Situación crítica para los marinos
Domínguez también destacó que, desde el inicio del conflicto, alrededor de 20,000 marinos y personal de a bordo de 1,600 buques han quedado atrapados en el estrecho de Ormuz.
Esta situación ha llevado a una inminente escasez de agua y alimentos.
El secretario general expresó su preocupación por el agotamiento y el impacto en la salud mental de las tripulaciones.
Muchos de ellos se sienten invisibles y desvalorizados, como lo evidenció una conversación reciente con un marino que estuvo seis semanas en el bloqueo.
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