La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Amy Pope, advirtió que los recortes en los presupuestos de ayuda al desarrollo por parte de países desarrollados podrían incrementar las migraciones forzadas. Esta declaración se realizó durante el Foro de Berlín sobre Movilidad Climática (BCMF), donde enfatizó que la reducción de la ayuda aumenta el riesgo de que las personas busquen seguridad y estabilidad en otros lugares.
Los recortes en la ayuda al desarrollo se están llevando a cabo en naciones como Estados Unidos y Alemania. Por ejemplo, tras asumir la presidencia, Donald Trump eliminó el 83% de los programas de USAID, que representaban el 42% de la ayuda humanitaria mundial. Alemania, bajo el liderazgo de Friedrich Merz, ha reducido su presupuesto de ayuda al desarrollo a poco más de 10,000 millones de euros en 2026, en comparación con casi 14,000 millones en 2022.
Además, muchos países europeos y Estados Unidos han endurecido sus políticas migratorias y reforzado el control de sus fronteras. Pope lamentó que las decisiones a corto plazo, impulsadas por presiones políticas nacionales, no benefician a los países a largo plazo.
La OIM destacó la importancia de proporcionar ayuda digna a los movimientos de población para evitar crisis migratorias masivas. Un ejemplo alarmante es Sudán, donde la guerra ha desplazado a más de nueve millones de personas, convirtiéndose en la mayor crisis de desplazamiento en el mundo.
Pope también subrayó el impacto del cambio climático en los desplazamientos, indicando que los desastres climáticos generan más desplazamientos internos que los conflictos. Mencionó a los pequeños Estados insulares del Pacífico, como Tuvalu, y a Filipinas, donde aproximadamente 10 millones de personas han sido desplazadas por tifones intensificados.
La dirigente instó a los países más ricos, responsables del cambio climático, a asumir su responsabilidad y ofrecer opciones a las personas desplazadas antes de que se encuentren en crisis. Preguntó qué están dispuestos a invertir los responsables políticos para garantizar estabilidad y reducir el riesgo de migraciones imprevistas en el futuro.
Pope explicó que inicialmente los migrantes tienden a permanecer en su país y solo se desplazan a naciones vecinas cuando no encuentran opciones viables cerca de sus hogares. Según el Banco Mundial, más de 200 millones de personas podrían verse obligadas a migrar internamente para 2050 debido al cambio climático.
A mediados de 2024, la OIM estimaba que había 304 millones de migrantes internacionales, lo que representa aproximadamente el 3.7% de la población mundial. En contraste, el número de migrantes internos supera los 700 millones.
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