El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, aboga por un diálogo entre República Dominicana y Haití para abordar temas de seguridad y migración. A pesar de que ambos países han discutido estos asuntos en múltiples ocasiones, las autoridades dominicanas continúan buscando formas de enfrentar conjuntamente los problemas comunes que les afectan.
En el ámbito migratorio, República Dominicana ejerce su derecho soberano al deportar a extranjeros que ingresan de manera irregular. Además, ha construido una verja perimetral en la frontera para controlar el tráfico clandestino de indocumentados y contrabando proveniente de la parte occidental de la isla.
A pesar de las decisiones unilaterales de Haití que han violado tratados bilaterales, las autoridades dominicanas han mantenido abiertas las puertas al diálogo sobre seguridad, migración y comercio. Este país ha liderado foros internacionales solicitando cooperación para enfrentar la creciente violencia e inseguridad en Haití.
Es fundamental que el secretario general de la OEA reconozca que República Dominicana no puede ceder en su derecho soberano ante la crisis haitiana, a pesar de las insinuaciones de algunos organismos internacionales. Aunque puede parecer contradictorio, República Dominicana ha estado siempre dispuesta a dialogar sobre los problemas que afectan a ambas naciones.
La disposición al diálogo refleja el compromiso de República Dominicana con la estabilidad regional y la búsqueda de soluciones efectivas. Este enfoque busca no solo abordar la crisis actual, sino también construir un futuro más seguro y próspero para ambos países.
En conclusión, el interés de República Dominicana por mantener el diálogo es un testimonio de su voluntad de colaborar en la resolución de problemas compartidos, sin comprometer su soberanía ni sus derechos. La situación actual requiere un enfoque equilibrado y constructivo que beneficie a ambas naciones.

