El obispo salvadoreño Juan Menjívar, quien huyó de la guerra civil en El Salvador en 1990, asumirá su labor pastoral en Virginia Occidental, un estado con una población predominantemente estadounidense y caucásica. Su nombramiento se produce en un contexto de tensiones entre el papa León XIV y el expresidente Donald Trump sobre temas de inmigración y la guerra contra Irán.
Menjívar, quien recuerda su infancia en un país en conflicto, decidió emigrar debido a la falta de oportunidades y el riesgo de ser reclutado por el ejército o la guerrilla. Tras varios intentos fallidos, logró cruzar la frontera estadounidense escondido en el maletero de un coche, junto a su hermano y primos, llegando finalmente a Los Ángeles.
Con el tiempo, Menjívar obtuvo un estatus de protección humanitaria, seguido de una visa como trabajador religioso y, finalmente, la ciudadanía estadounidense en 2006. A sus 56 años, se convierte en el primer obispo salvadoreño en un estado donde el apoyo a Trump en las elecciones de 2024 fue significativo.
El obispo considera que su nombramiento no es una provocación hacia Trump, sino una decisión alineada con los valores del papa, quien también fue misionero en Perú. Menjívar espera ser recibido por la comunidad de Virginia Occidental como un pastor comprometido con el bienestar de la gente.
En respuesta a quienes lo ven como crítico de Trump, aclara que prefiere ser visto como un defensor de los inmigrantes, afirmando que cualquier presidente que esté en la Casa Blanca será objeto de su crítica si sus políticas afectan la dignidad humana.
La entrevista con Menjívar se llevó a cabo el mismo día en que el secretario de Estado Marco Rubio se reunió en el Vaticano con el papa, lo que Menjívar considera una oportunidad para fomentar el diálogo y la colaboración.
Al reflexionar sobre lo que le hubiera gustado escuchar de un obispo al llegar como indocumentado, menciona los verbos que el papa ha utilizado en relación con la migración: «dar la bienvenida, acoger, proteger, promover».
Menjívar se prepara para predicar en una región con poca diversidad, donde espera que se superen los estigmas que enfrentan muchos inmigrantes. Para él, la historia de cada migrante no se define solo por la forma en que llegaron a Estados Unidos, sino por su búsqueda de una vida mejor.
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