Un niño del condado de Lewis en Nueva York ha fallecido tras contraer sarampión, marcando la primera muerte por esta enfermedad en el estado en 30 años. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, expresó su tristeza por la pérdida y solidarizó con la familia del menor.
Hochul, quien es madre y abuela, vinculó la muerte con las políticas sanitarias del gobierno del ex presidente Donald Trump, señalando que este caso es un recordatorio devastador de las consecuencias de erosionar los avances en la protección contra enfermedades prevenibles.
Este año, Estados Unidos enfrenta su peor brote de sarampión en 35 años, con 4,834 casos reportados hasta el 29 de octubre en 47 estados, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
El sarampión había sido declarado erradicado en el país en el año 2000, gracias a años de campañas de vacunación efectivas. Sin embargo, en los últimos años, el aumento del escepticismo hacia las vacunas ha permitido el resurgimiento de la enfermedad.
La infección provoca fiebre, dificultades respiratorias y erupciones dolorosas, y en casos severos puede causar neumonía e inflamación cerebral, lo que puede resultar fatal. A nivel mundial, el sarampión causa decenas de miles de muertes cada año.

