La selección de Noruega eliminó a Brasil con un marcador de 2-1 este domingo en los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026, en un partido destacado por la actuación de Erling Haaland. Con este resultado, Brasil, dirigido por Carlo Ancelotti, se despide de su sueño de conquistar su sexto título mundial, marcando su peor participación en un Mundial desde 1990.
Haaland anotó ambos goles para los vikingos, primero con un cabezazo y luego con un potente disparo a los 79 y 90 minutos, respectivamente. Esta derrota representa un duro golpe para la generación de jugadores brasileños, que no ha logrado levantar el trofeo desde 2002.
El camino de Noruega y la reacción brasileña
Noruega, que no había participado en un Mundial desde 1998, avanzará a cuartos de final donde se medirá el sábado en Miami al ganador del encuentro entre México e Inglaterra. A lo largo de su historia, Noruega nunca ha perdido ante Brasil en sus cinco enfrentamientos previos.
El único gol de Brasil llegó en el tiempo de descuento, cuando Neymar convirtió un penalti, lo que podría haber sido su última aparición en un Mundial. A pesar de los esfuerzos, la selección brasileña no pudo dominar el partido y terminó sucumbiendo ante un equipo noruego que mostró una gran solidez.
Con un planteamiento táctico que sorprendió a muchos, Brasil optó por ceder el control del juego y buscar el contragolpe, una estrategia que no se alineaba con su rica historia futbolística. Ancelotti, con su habitual aplomo, intentó consolar a sus jugadores tras el pitazo final, especialmente a Vinícius Jr., quien quedó tendido en el césped.
Haaland, con sus dos goles, alcanzó un total de siete en su primera Copa del Mundo, empatando en la cima de la tabla de goleadores con Kylian Mbappé y Lionel Messi. Este triunfo marca un hito para Noruega, que avanza a cuartos de final por primera vez en su historia.
La alineación de Brasil incluyó a Alisson, Marquinhos y Vinícius Jr., mientras que Noruega presentó a Ørjan Håskjold Nyland y Martin Ødegaard como capitán. El partido se llevó a cabo en el MetLife Stadium, donde los brasileños esperaban hacer de este su escenario en la final del 19 de julio.

