Expertos advierten que el neoliberalismo está transformando el pacto social en la República Dominicana, similar a cómo los amos impusieron su cultura a los esclavos africanos. Esta adaptación se justifica bajo el concepto de modernidad, pero muchos se convierten en mayordomos de intereses ajenos, afectando al colectivo. La adopción de leyes y normas extranjeras, así como un sistema educativo perjudicial, son ejemplos de esta influencia negativa.
La inclinación dominicana a recibir y ayudar al prójimo se ve amenazada por un individualismo promovido por el neoliberalismo, que socava las instituciones sociales y políticas. La clase media, en su deseo de renegar de sus raíces, se convierte en el vehículo de este virus, donde la palabra pierde su valor y se sustituye por contratos desventajosos. Este fenómeno ha llevado a la aparición de problemas sociales que antes eran ajenos a la cultura dominicana.
Impacto en la juventud y la familia
Las actitudes de deslealtad y engaño, antes marginales, ahora se cultivan desde la infancia, afectando la formación de valores en las nuevas generaciones. La permisividad hacia ciertos delitos ha creado brechas que alimentan problemas sociales, mientras que las dificultades en la juventud son vistas como estrategias de grupos que buscan beneficios a expensas de la comunidad. Esto se refleja en la percepción de las travesuras juveniles en barrios marginales.
El proyecto de nación ideado por Juan Pablo Duarte ha sido desestimado por líderes políticos y empresariales que priorizan sus intereses personales sobre el bien común. La falta de cimientos en la construcción del Estado moderno genera inestabilidad y violencia, mientras que la manipulación de la democracia se evidencia en las elecciones, donde el dinero se convierte en un requisito para acceder a posiciones de poder.
Desconfianza y crisis social
La modernización ha arrasado con los valores familiares y comunitarios, llevando a una cultura de sobrevivencia individual. Muchos dominicanos se sienten desinteresados por los problemas ajenos, priorizando su bienestar personal. Esta falta de compromiso colectivo ha permitido que la corrupción y la delincuencia se arraiguen en la sociedad.
A pesar de la situación crítica, la sociedad dominicana sigue funcionando. Sin embargo, la corrupción y la falta de atención a las necesidades de la población están generando un clima de incertidumbre. Es urgente que se reconozcan y aborden estos problemas para recuperar lo que se ha perdido y fortalecer el tejido social del país.
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