La violencia que enfrentan las mujeres y niñas haitianas en medio del caos actual es alarmante, especialmente en las calles de Puerto Príncipe, donde sufren de manera desproporcionada por la confrontación entre bandas y tropas especiales salvadoreñas. Este contexto de violencia se agrava por el discurso político que culpa a la migración haitiana de los problemas económicos y sociales, desatendiendo la realidad de la crisis interna del país.
La guerra que libran las bandas se manifiesta en los cuerpos de las mujeres y niñas, quienes son víctimas de un sistema que perpetúa la dominación machista. Las intervenciones militares, presentadas como «protección internacional», a menudo reproducen las mismas estructuras de poder que dicen combatir, dejando a estas mujeres en una situación de vulnerabilidad aún mayor.
Recientes investigaciones de la ONU han revelado abusos y explotación sexual de menores por parte de miembros de fuerzas multinacionales, lo que pone de manifiesto un modelo de tutela internacional que opera con impunidad y un enfoque sexista. Este patrón histórico de violencia y abuso se suma a la falta de justicia para las víctimas.
Perspectiva de género en la crisis
Es fundamental abordar la situación en Haití desde una perspectiva de género, alejándose de una visión militarista que no logra construir una paz genuina. Las misiones internacionales, en lugar de ofrecer soluciones, a menudo perpetúan la vulnerabilidad de las mujeres y niñas, utilizando el dolor local para justificar el dominio regional.
En medio de esta crisis, la vida cotidiana de las mujeres se ha convertido en un acto de resistencia. Muchas de ellas participan en el comercio informal, desafiando los retenes armados y las extorsiones en las carreteras para llevar alimento a sus comunidades, lo que sostiene una economía de supervivencia en condiciones extremas.
La comunidad internacional parece ignorar el sesgo de género que agrava la situación de todas las mujeres en Haití, un reclamo que debe ser constante y urgente. Esta indiferencia ante la crisis humanitaria que viven las mujeres y niñas haitianas es inaceptable y requiere atención inmediata.

