En un evento que ha captado la atención en redes sociales y medios especializados, el Papa León XIV celebró su primera misa pública asistido por monaguillas en la parroquia de Ostia.
Esta práctica, aunque no es nueva, sigue siendo un tema de debate en la Iglesia Católica.
Medios como ‘Infovaticana’ destacan que desde 1994, el Código de Derecho Canónico permite a los obispos diocesanos autorizar a mujeres y niñas para desempeñar funciones en el altar.
Sin embargo, la presencia de monaguillas en ceremonias papales sigue siendo poco común.
Vicente Durán Casas, jesuita y rector de la Universidad Pontificia Javeriana en Cali, comentó en la red social X: “Creo que es la primera vez que veo a un papa acompañado por acólitas en una celebración litúrgica.
Cambios pequeños pero significativos”.
El jesuita estadounidense James Martin también se pronunció al respecto, señalando que el uso de monaguillas ha generado controversia en algunas diócesis de Estados Unidos, pero no en la Diócesis de Roma.
Martin respondió a Christopher Hale, político demócrata y católico, quien celebró la elección de León XIV de contar con una monaguilla en su misa, destacando incluso sus zapatillas Adidas.
A pesar de este avance, en mayo de 2024, el suplemento femenino del diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’ publicó un artículo que denunciaba la resistencia en algunas parroquias a la participación de niñas como monaguillas.
La religiosa Elena Massimi, presidenta de la Asociación de Profesoras de Liturgia, reflexionó sobre la experiencia de estas niñas en la Iglesia y el riesgo de que los niños se sientan privilegiados en comparación con sus pares.
El artículo subrayó que, en muchas parroquias, el servicio en el altar se confía a niños, relegando a las niñas a roles “complementarios” como acoger o presentar ofrendas.
Esta situación plantea interrogantes sobre la relación entre la mujer y la Iglesia, que, según Massimi, ya se encuentra en crisis.
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