El ministro de Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, conversó este sábado con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, sobre el asesinato de una mujer en Okinawa y las sanciones contra la Corte Penal Internacional (CPI). La llamada, que duró aproximadamente 15 minutos, se realizó a las 21:45 hora local (12:45 GMT).
Durante la conversación, Motegi abordó el asesinato y Rubio expresó sus condolencias, así como su «firme determinación» de cooperar con las autoridades japonesas en la investigación. Ambos funcionarios emitieron comunicados sobre el contenido de la llamada.
Motegi también transmitió la postura del Gobierno japonés, liderado por la conservadora Sanae Takaichi, respecto a las sanciones impuestas a la CPI, que la primera ministra calificó de «incompatibles» y expresó que Japón está «profundamente preocupado» por estas medidas.
A pesar de las diferencias en sus posiciones, ambos acordaron mantener una «estrecha comunicación». Rubio subrayó la necesidad de las sanciones debido a las «acciones arbitrarias que amenazan la soberanía estadounidense».
La conversación se produjo en un contexto de creciente indignación en Okinawa tras el arresto de un marine de 20 años, estacionado en la base de Futenma, acusado de matar y robar a una mujer de 39 años. Este incidente ha llevado a las autoridades locales a exigir medidas contra la violencia de los soldados, incluyendo la revisión del acuerdo de tropas y la implementación de un toque de queda.
Las protestas de Japón hacia Estados Unidos por este hecho se han intensificado, sumándose a las críticas por las sanciones contra la CPI. Estas sanciones fueron anunciadas el mismo día en que el Nobel de la Paz fue otorgado a una de las exjuezas del tribunal, Navi Pillay, en medio de las críticas de Estados Unidos e Israel.

