Javier Milei, presidente de Argentina, criticó el socialismo y el fascismo durante su participación en la 30ª Cumbre Iberoamericana, señalando que ambas ideologías comparten un desprecio por el libre mercado y promueven la intervención del Estado. Milei hizo estas declaraciones en el plenario de la Galería de las Colecciones Reales, un museo cercano al Palacio Real, donde también cuestionó las agendas progresistas que están ganando terreno en Europa.
La cumbre, que se desarrolla con la notable ausencia de líderes como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum, comenzó con un breve y frío apretón de manos entre Milei y el presidente español, Pedro Sánchez. Milei, conocido por su postura controversial, no asistió a la inauguración ni a la cena ofrecida por el rey Felipe VI, prefiriendo reunirse con Santiago Abascal, líder de la extrema derecha en España, a pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Las encuestas sugieren que la derecha podría ganar las elecciones en España, aunque sin alcanzar una mayoría absoluta, lo que obligaría a formar gobierno con el apoyo de la extrema derecha. En la cumbre también participan otros representantes de la derecha latinoamericana, como el chileno José Antonio Kast y la costarricense Laura Fernández, en un contexto donde la región se inclina hacia esa ideología política.
A pesar de la baja participación de líderes, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, aseguró que esta cumbre tendrá un impacto significativo, superando la anterior en Ecuador, que contó con la presencia de solo cuatro presidentes y no logró emitir una declaración final debido a desacuerdos. Se espera que este jueves se emita una declaración al cierre de la cumbre.
Durante su reciente visita a Madrid, Milei instó a los españoles a «sacar a los socialistas a patadas», a lo que Sánchez respondió autodenominándose un «zurdo» y comparando las economías de Argentina y España, argumentando que las políticas destructivas no generan progreso. En su discurso, Sánchez evitó mencionar a Milei y abogó por el diálogo y la cooperación en Iberoamérica.
Previniendo posibles tensiones, el rey de España había instado a los países participantes a mantener una voz armoniosa en lugar de «22 voces disonantes». Milei había generado previamente una crisis diplomática con España al calificar de «corrupta» a la esposa de Sánchez, quien está bajo investigación por tráfico de influencias.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, llegó sorpresivamente a Madrid para buscar apoyo en reuniones al margen de la cumbre, antes de las negociaciones entre Kiev, Moscú y Washington programadas para el 10 y 11 de noviembre en Emiratos Árabes Unidos. Zelenski, que estuvo en Berlín el martes, expresó su esperanza de que estas conversaciones puedan llevar a un encuentro con el presidente ruso, Vladimir Putin.

