NUEVA YORK. – El mentalista Oz Pearlman compartió su experiencia durante un tiroteo en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
En ese momento, se encontraba al lado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y pensó que «estaba a punto de estallar una bomba».
Pearlman relató en entrevistas con CNN y The New York Times cómo pasó de realizar un truco de magia a estar agachado en el suelo, a pocos centímetros de Trump.
La situación se tornó crítica cuando el Servicio Secreto tomó el control de la sala.
En la mesa presidencial, Pearlman estaba acompañado por la primera dama, Melania Trump, y la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Mientras intentaba adivinar un nombre en el que pensaba Leavitt, escuchó un fuerte ruido.
Reacción ante el tiroteo
Inicialmente, Pearlman pensó que el sonido era causado por una bandeja de platos o una emergencia médica.
Sin embargo, la rápida reacción del Servicio Secreto le hizo comprender la gravedad del incidente.
Al escuchar las detonaciones, el mentalista se lanzó al suelo, temiendo un atentado. «En ese momento, realmente creí que la habitación estaba a punto de explotar», confesó.
Los agentes del Servicio Secreto derribaron a Trump para protegerlo, quedando cara a cara con Pearlman.
«Fue un placaje estilo Liga Nacional de Fútbol Americano. Nos miramos fijamente durante unos dos segundos», recordó el mentalista.
Consecuencias del incidente
Pearlman tuvo que arrastrarse por el suelo para salir del lugar, temiendo que si se levantaba podría ser disparado.
«Hubo gente que pudo perder la vida esa noche. Gracias a Dios, el oficial que recibió el disparo está bien», concluyó.
Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas evitó lesiones mortales.
El sospechoso del tiroteo, Cole Allen, quien viajó desde Los Ángeles, permanece bajo custodia en un hospital para evaluación psiquiátrica.
Se espera que Allen comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. el lunes.

