El mensaje de beeper con el número 666, asociado a la «Bestia», fue la señal que selló el trágico destino del niño José Rafael Llenas Aybar, de 12 años, en un hecho de sangre relacionado con venganza y depravación sexual. Según el abogado Francisco Hernández, este código fue recibido por los captores mientras transitaban por la autopista Duarte, lo que llevó a desviar su ruta hacia el Arroyo Lebrón en Santo Domingo Oeste, donde ejecutaron al menor con 34 puñaladas.
La planificación delictiva incluyó intentos fallidos previos, inicialmente dirigidos contra la hija del dueño de la librería Susaeta y un hijo del empresario Eduardo Pellerano, quien era padrino de Llenas Aybar. Hernández desmitifica la idea de un rito satánico, señalando a Luis Martín Palma de la Calzada, esposo de la embajadora de Argentina en ese momento, como el autor intelectual del asesinato.
El abogado sostiene que Palma de la Calzada ordenó el crimen bajo el pretexto de que el plan de secuestro había sido descubierto, argumentando que no podían dejar testigos vivos. Sin embargo, el trasfondo parece ser una oscura trama de manipulación y poder, con un móvil de venganza personal de Palma contra Redondo Llenas.
La tensión entre ambos hombres se intensificó tras un incidente en el que el joven Redondo sorprendió a Palma de la Calzada en una relación sexual con un joven en la Casa de Argentina, un lugar que el gobierno de Joaquín Balaguer había cedido. Hernández describe a Palma como un depravado que aprovechaba a jóvenes en ese espacio.
Estos detalles transforman el caso de un simple rapto fallido en una trágica consecuencia de una red de depravación y conflictos personales. Además de Hernández, la defensa de los implicados incluyó a los abogados Artagnán Pérez Méndez y Tomás Belliard, ambos fallecidos.
Hernández también señala que Redondo involucró a su amigo Moliné en el secuestro, prometiendo una gran suma de dinero. Sin embargo, el abogado afirma que el plan de Palma desde el principio era que mataran al niño como venganza contra Redondo.
El jurista explica que la señal del 666 indicaba que Redondo debía eliminar al niño porque se había producido un «aborto» del proceso. Esta señal llegó antes de que los jóvenes alcanzaran el peaje de la autopista Duarte, un dato que fue discutido durante las audiencias.
A pesar de las evidencias sobre la participación de Palma de la Calzada y su hijo, estos nunca fueron procesados. Hernández menciona que el entonces presidente Balaguer permitió su salida del país sin contratiempos, dejando una herida abierta en la justicia dominicana por la impunidad en este caso.
Después de cumplir una condena de 30 años por la muerte de su primo, Redondo Llenas fue liberado ayer y ofreció declaraciones a los medios, pidiendo perdón a la sociedad y a la familia de la víctima.
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