ROMA. – La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha comenzado a distanciarse de algunas de sus relaciones internacionales más relevantes.
Este cambio se da a poco más de un año del final de su legislatura y afecta tanto a Estados Unidos como a Israel.
Este giro político ocurre en un contexto complicado, marcado por conflictos en Oriente Medio y sus posibles repercusiones en la economía italiana.
Además, Meloni enfrenta un revés interno tras el fracaso de su reforma judicial.
Uno de los momentos más destacados de este cambio ha sido la tensión con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Meloni, quien mantenía una relación cercana con él, se vio envuelta en un choque inesperado tras las críticas de Trump hacia el papa León XIV por sus llamados a la paz.
Críticas y tensiones
Meloni defendió al líder de la Iglesia católica, calificando de “inaceptables” los ataques de Trump.
Esta defensa provocó una respuesta dura desde Washington, donde el mandatario cuestionó la firmeza de la primera ministra y su preocupación por la amenaza nuclear iraní.
Al mismo tiempo, el Gobierno italiano ha endurecido su postura hacia Israel. Roma decidió suspender la renovación automática de un acuerdo de cooperación en defensa que estaba vigente desde 2003, en medio de crecientes tensiones por las acciones militares israelíes.
La posición de Meloni ha cambiado con el tiempo. Inicialmente, mostró un firme respaldo a Israel tras los ataques de Hamás, pero ahora cuestiona la proporcionalidad de su respuesta militar y exige explicaciones sobre incidentes que involucran a fuerzas italianas.
Reconfiguración de alianzas
A nivel europeo, Meloni enfrenta un nuevo panorama político tras la salida del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, uno de sus principales aliados ideológicos.
Esto debilita el bloque soberanista en la región.
Analistas sugieren que esta situación obliga a Meloni a redefinir sus alianzas internacionales y buscar nuevos apoyos dentro de Europa.
Esto es crucial para mantener su liderazgo político tanto a nivel interno como externo.
A pesar de estos cambios, la primera ministra ha reafirmado su compromiso con sus socios tradicionales y la defensa de Occidente.
Continúa con su agenda diplomática, que incluye encuentros con líderes como el presidente ucraniano, Volódimir Zelenski.

