El líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, advirtió que la situación en Francia podría volverse «incontrolable» si el presidente Emmanuel Macron no responde a las demandas de los manifestantes y permite que la crisis social se agrave. Esta declaración fue hecha el domingo en medio de crecientes tensiones en el país.
Mélenchon acusó al Gobierno de no abordar las reivindicaciones de los estudiantes que piden mejoras en la educación y criticó la respuesta de las autoridades, que, según él, ha intensificado los enfrentamientos y la violencia policial. «No pasa nada durante más de diez días y, de repente, hay policías en las puertas de los institutos y comienzan todo tipo de episodios violentos», afirmó.
El dirigente de izquierda también señaló que el Ejecutivo ha optado por desgastar el movimiento estudiantil en lugar de enfrentar las causas del descontento. Además, pidió a Macron que aproveche su intervención para atender las demandas relacionadas con el coste de la vida y las dificultades económicas que enfrentan los estudiantes.
Entre sus propuestas, Mélenchon sugirió bloquear los precios y destinar 10.000 millones de euros a medidas de apoyo para los jóvenes, así como suprimir la plataforma de acceso a la universidad Parcoursup, criticada por su falta de transparencia y por favorecer a ciertos estudiantes.
El líder de LFI también solicitó que el Estado indemnice a los comerciantes afectados por los saqueos y enfatizó que las autoridades deben asumir su responsabilidad en la protección del orden público. «Hay que impedir que se produzcan los saqueos», subrayó, defendiendo la no violencia y la necesidad de métodos profesionales para mantener el orden.
Mélenchon criticó la falta de previsión de las autoridades ante las manifestaciones del 17 de octubre, cuya celebración era conocida desde principios de septiembre, y que, en su opinión, fueron subestimadas por el Gobierno.
Las manifestaciones del sábado resultaron en enfrentamientos y saqueos en varias ciudades francesas, con un balance provisional de unas 2.000 detenciones y 600 policías, gendarmes y bomberos heridos. También se reportó una persona fallecida en París debido a una parada cardiorrespiratoria, sin más detalles disponibles.

