En este 2025, la artista Maruja Mallo (Viveiro, 1902 – Madrid, 1995) ha sido protagonista de una exposición antológica en España, Máscara y compás, que se ha podido ver en el Centro Botín de Santander y ahora en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
En ella se califica a Mallo de pintora surrealista, pero esta identidad está siendo cuestionada por la crítica especializada.
En el documental de Antón Reixa Maruja Mallo: mitad ángel, mitad marisco (2013), el crítico de arte Fernando Huici y la historiadora Estrella de Diego discrepan de otros expertos y consideran a Mallo más geometrizante que surrealista.
En la 59 Bienal de Venecia (2022), la comisaria Cecilia Alemani situó a la gallega como pionera entre creadoras dadaístas, surrealistas y geométricas, lo que sugiere que no es fácil ubicarla en un movimiento concreto.
Se trata de dilucidar si la etiqueta “surrealista” es la más apropiada para disfrutar de la obra de Maruja o si existen otras más ajustadas.
Según De Diego, “no hay nada dejado al azar en el caso de Mallo”, lo que la separa de los surrealistas, interesados en hacerlo surgir mediante juegos.
Para Huici, las estructuras geométricas en su obra expresan un rigor constructivo alejado de ensoñaciones y ocurrencias espontáneas.
No se puede negar que la artista utiliza estrategias surrealistas, si entendemos el surrealismo como una corriente de pensamiento que se burla de la gazmoñería del burgués.
En su serie “Cloacas y campanarios” (1929-32), Mallo trata de “muerto, esqueleto, andrajo y huella” y muestra excrementos “abandonados en la tierra baldía”.
La estética personal de la artista es notable, siempre vestida con colores fuertes que agradaban a los creadores de la Movida.
Su forma de expresarse es grandilocuente, con afirmaciones como “estoy en conexión con la Vía Láctea, con la astrología, la astronomía, la ciencia, el arte y con todo”, que recuerdan al histriónico Dalí.
Para analizar el peculiar “surrealismo” de la gallega, se ha comenzado por estudiar una de las obras de la serie “Cloacas y Campanarios”, Antro de fósiles (1930).
Detrás de la fachada surrealista de este cuadro, hay trazados geométricos rectores de la composición basados en la proporción áurea.
En este cuadro, así como en otros de la artista, se establecen zonas y puntos de intersección donde se colocan personajes y objetos clave para que la pintura resulte más equilibrada.
Esto no se relaciona con la imagen de la surrealista que pinta guiada por la inspiración y el subconsciente, que rechazan Huici y De Diego.
La estrategia formal de Mallo permite crear una distancia con el tema, ya que la geometría no marca una lectura jerárquica.
Las figuras se amoldan, como si la geometría fuera un medio para generar un espacio igualitario y confortable a la visión.
La simetría de las series de los 40 “Las naturalezas vivas” y “Las cabezas” son la verdadera excentricidad de Mallo.
En una Naturaleza viva de 1943, dos rosas rojas se encuentran a igual distancia de un eje de simetría que divide ambas figuras en mitades extrañamente iguales.
Lo mismo ocurre en La cierva humana (frente), de 1948.
Bajo esta perspectiva, Mallo podría ser considerada una artista cibernética, interesada en la comunicación entre lo animado y lo inanimado.
También podría ser calificada de creadora pop, ya que en su serie de los atletas, tanto hombres como mujeres son estereotipados y graciosos.
Las series de las máscaras y los bañistas podrían ser vistas como naif, guiadas por el afecto.
Las fotografías de Maruja Mallo con manto de algas realizadas en Chile junto a Pablo Neruda en los años 40 podrían circunscribirse al Land Art, movimiento artístico que crea obras efímeras en la naturaleza.
Es complicado encontrar solo una corriente artística para definir las creaciones de Mallo.
Su curiosidad por la geometría guía su percepción y le permite expresar un entramado de relaciones afectivas, culturales, ecológicas, feministas y políticas.
Sus obras comunican cibernéticamente porque son propuestas liberadoras lanzadas al espacio para que surjan comunicaciones inesperadas con minerales, vegetales, animales o humanos.

