Santo Domingo. Una gran parte de la sociedad dominicana respalda las políticas de “mano dura” en la Policía Nacional, impulsadas por el cansancio ante los constantes actos delictivos. Este apoyo se ha visto reflejado en la gestión del mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, quien lidera un combate activo contra los atracadores.
El nombre de Pedro de Jesús Candelier es emblemático en este contexto, siendo recordado por su estilo severo y firmeza frente a los delincuentes. Candelier ocupó la jefatura policial durante el último año del primer gobierno de Leonel Fernández y toda la gestión de Hipólito Mejía (2000-2004).
Durante su mandato, se estima que la Policía Nacional abatió a 219 presuntos delincuentes en 1999, 301 en el año 2000 y alrededor de 360 en los dos años siguientes. Este enfoque de mano dura ha dejado una huella en la memoria colectiva del país.
Otro destacado en esta línea es Guillermo Guzmán Fermín, quien dirigió la institución entre 2007 y 2010. Durante su gestión, los “intercambios de disparos” eran comunes, lo que generó críticas por el alto número de muertes de civiles.
En ese período, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Manuel María Mercedes, denunció que aproximadamente 1,750 civiles perdieron la vida a manos de la Policía bajo esta modalidad. Guzmán Fermín también advertía a los perseguidos que se entregarían, prometiendo buscarlos “hasta debajo de la tierra”.
El actual director de la Policía, Ernesto Rafael Rodríguez García, quien asumió el cargo el 17 de agosto de este año, continúa con esta línea de confrontación. Reportes recientes indican entre 93 y 98 muertes de civiles en alegados intercambios de disparos, conocidos como “códigos 29”.
A pesar del respaldo popular que ha recibido por su forma de enfrentar a los antisociales, algunos abogados han llevado sus acciones ante la justicia. La discusión sobre la efectividad y la ética de estas políticas sigue vigente en la sociedad dominicana.

