Las calles de Colombia fueron el escenario este miércoles de la primera gran marcha nacional en contra del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, donde los manifestantes expresaron su descontento en medio de petardos, discusiones y una intensa granizada. Un estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) afirmó que es momento de defender los derechos humanos ante la violencia y sufrimiento provocados por el actual Gobierno.
Con consignas en contra del Gobierno y de aliados como Estados Unidos e Israel, los participantes criticaron las políticas de De la Espriella en áreas como seguridad, economía y medio ambiente. En Bogotá, cuatro marchas se unieron en la Plaza de Bolívar, donde estuvo presente el expresidente Gustavo Petro, quien se mezcló entre los manifestantes sin ofrecer declaraciones.
Durante la marcha, se registraron incidentes menores entre los manifestantes y miembros de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden, quienes intentaron, sin éxito, evitar que se pintaran las paredes con mensajes contra el Ejecutivo. Los universitarios contaron con el apoyo de integrantes de la comunidad LGBTI y activistas pro Palestina, quienes quemaron un muñeco de De la Espriella junto con banderas de Israel y Estados Unidos.
A medida que la marcha avanzaba por la carrera séptima, una de las principales vías de Bogotá, se escucharon explosiones de petardos que detonaron en canecas de basura. Mientras algunos manifestantes se concentraban en la Plaza de Bolívar, otros quedaron paralizados por una fuerte granizada que inundó varias calles del centro de la ciudad.
La exministra de Ambiente durante la Administración Petro, Susana Muhamad, acusó a De la Espriella de ignorar los derechos de la población y pidió que se escuche a quienes protestan. Muhamad advirtió que si el Gobierno no escucha y continúa estigmatizando a la oposición, podría desencadenarse un paro nacional en noviembre.
La representante a la cámara por el departamento de Nariño, Rosita Guevara, destacó que la marcha busca defender la paz y reivindicar los derechos de los pueblos indígenas y de la naturaleza, especialmente tras la decisión del Gobierno de explorar la fumigación con glufosinato de amonio. Guevara enfatizó que la comunidad desea vivir en paz y se opone a las fumigaciones que afectan su territorio.
A pesar de la masiva concentración en la Plaza de Bolívar, algunos manifestantes expresaron que no se cumplieron las expectativas para esta movilización, que se considera la primera de una serie de protestas programadas para los próximos dos meses. Una estudiante de la UPN, que prefirió no identificarse, señaló que el miedo a represalias ha limitado la participación de la gente en estas manifestaciones.

