El sector agrícola dominicano, especialmente el del mango, enfrenta una suspensión temporal de sus exportaciones hacia los Estados Unidos debido a la presencia de la «Mosca Caribeña de la Fruta» (Anastrepha obliqua). Esta situación es resultado de un descuido institucional que pone en riesgo una de las industrias más dinámicas del país, afectando a miles de familias en regiones como Baní, Azua y San Cristóbal.
Desde 2019, la República Dominicana cuenta con la resolución RES-MA-2019-35, diseñada para proteger los envíos de frutas y vegetales a mercados exigentes. Esta normativa establece medidas claras, como la creación de fosas sanitarias en las fincas y un monitoreo constante por parte del Departamento de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura, para garantizar que las fincas estén libres de plagas.
A pesar de contar con un plan detallado, la falta de continuidad y la debilidad en la fiscalización han llevado a que las trampas para la mosca se queden vacías y los informes semanales no se realicen. La responsabilidad de verificar estas medidas recae en los técnicos del Ministerio de Agricultura, quienes no han cumplido con su deber, lo que ha resultado en el cierre del mercado estadounidense.
La industria del mango es crucial para la economía de varias provincias, donde se cultivan entre 250 y 300 variedades. La situación actual no solo afecta a los productores, sino que también representa una pérdida significativa de ingresos, estimada en un millón y medio de dólares, que no llegará a las familias que dependen de esta actividad.
El veto ha provocado una sobreoferta en el mercado local, lo que ha llevado a una caída del 50% en el precio del mango, afectando gravemente a los agricultores. Esta situación no es solo un problema económico, sino que refleja la vulnerabilidad de los productores frente a las exigencias del mercado estadounidense y la fragilidad del sistema de sanidad vegetal en el país.
Es imperativo que el Ministerio de Agricultura y el Departamento de Sanidad Vegetal reactiven el Programa Mosca-frut RD y trabajen en conjunto con los productores para cumplir con la normativa vigente. La calidad del mango dominicano es reconocida internacionalmente, y es fundamental que las instituciones estén a la altura para proteger esta riqueza agrícola.
La falta de acción por parte del Estado podría tener consecuencias devastadoras a largo plazo, no solo para los productores de mango, sino también para la economía agrícola del país. Sin un plan de contingencia y subsidios directos, el futuro del mango dominicano se encuentra en una situación crítica.
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