La economista Magdalena Lizardo, exviceministra de Economía, Planificación y Desarrollo, afirmó que el principal desafío de la educación dominicana es lograr que la inversión y formación docente se traduzcan en mejores aprendizajes. Este objetivo se ve limitado por la discontinuidad de políticas, interferencias partidarias y dificultades en las aulas. Lizardo hizo estas declaraciones durante una entrevista en el programa Propuesta de la Noche, transmitido por Teleimpacto.
La especialista, autora de un estudio sobre los diez años del Pacto Nacional para la Reforma Educativa, destacó la necesidad de completar las intervenciones y evaluar sus resultados. Según ella, es fundamental acompañar a los maestros para corregir las deficiencias que afectan la enseñanza en el país.
En su investigación, que combina revisión documental y análisis estadístico, Lizardo identificó avances y dificultades hacia 2030. Una de las conclusiones más importantes es la dificultad para conectar las decisiones del nivel central con la realidad escolar, lo que impide que los proyectos logren modificar la relación entre estudiantes, profesores y directores.
Lizardo expresó que “la transformación en el aula no se ha dado”, lo que explica por qué los esfuerzos realizados no generan los resultados esperados. Identificó como una de las causas los cambios de orientación que ocurren con la llegada de nuevos ministros, lo que impide que las políticas maduren adecuadamente.
Además, cuestionó que las decisiones sobre personal docente y administrativo estén influenciadas por intereses políticos, en lugar de centrarse en las necesidades del sistema educativo. A pesar de esto, reconoció logros significativos, como el aumento de la cobertura de educación inicial para niños de tres a cinco años, que pasó de aproximadamente un 35% a más del 66%.
Lizardo también mencionó la expansión de los servicios de primera infancia y la mejora de espacios escolares. Sin embargo, advirtió que aumentar las horas en la escuela no garantiza un mejor aprovechamiento del tiempo, ya que faltan docentes con habilidades específicas y otros recursos necesarios.
Sobre las dificultades en lectura, escritura y matemáticas, sugirió examinar la formación que ofrecen las universidades para asegurar que los egresados tengan tanto el dominio de los contenidos como las competencias para enseñarlos. “Si el profesor no domina el contenido, es muy difícil que lo pueda transmitir”, afirmó.
La economista también instó a evitar la sucesión de programas y cambios curriculares sin evaluaciones adecuadas. Propuso un currículo flexible que preserve un núcleo de competencias fundamentales y ajuste sus métodos basándose en evidencia. Además, sugirió establecer un seguimiento permanente desde el aula hasta el sistema educativo en su conjunto.
Finalmente, Lizardo subrayó que el aprendizaje depende también de las familias y del entorno comunitario, lo que requiere intervenciones enfocadas y una mejora continua para alcanzar los objetivos educativos.

