La familia de Raudiel Steven Martínez Corporán, un niño de 10 años, enfrenta un profundo dolor tras su muerte, ocurrida en el distrito municipal Hato Damas, provincia San Cristóbal. Ana Mercedes Corporán, su madre, denunció que un adolescente de 14 años es investigado por las autoridades como el presunto responsable de su fallecimiento. El cadáver de Raudiel fue encontrado en una cañada el jueves 7 de mayo.
La madre relató que su hijo desapareció el miércoles después de que ella le pidiera que fuera a la casa de su abuela mientras llevaba a su otro hijo al médico. Raudiel nunca llegó a su destino y sus últimas palabras fueron: «¿Mami, tú me quieres?». Ana Mercedes expresó su dolor al recordar que no se dio cuenta de que se estaba despidiendo.
Desesperada, la madre comenzó a buscar a su hijo junto a familiares y vecinos. Desde el primer momento, sintió que algo malo había ocurrido. Ana Mercedes mencionó que el adolescente investigado había dado versiones contradictorias sobre el paradero de Raudiel, lo que aumentó su angustia.
Detalles del hallazgo
El cuerpo de Raudiel fue encontrado con laceraciones en la espalda y parcialmente cubierto con hojas, lo que dificultó su localización durante las primeras horas de búsqueda. Alberto Pineda, tío del niño, indicó que el cadáver estaba en la cañada de Reja, a unos cuatro kilómetros de la casa de la abuela, a donde nunca llegó.
El lugar del hallazgo es descrito como apartado y solitario, rodeado de árboles y con un pequeño riachuelo cercano. Mientras se llevan a cabo las investigaciones, vecinos aseguran que la última vez que vieron a Raudiel fue en compañía del adolescente de 14 años.
Pedro Luis de los Santos, padrastro de Raudiel, expresó su profundo dolor tras la tragedia. Contó que el niño era cariñoso y que lo criaba desde que tenía un año. La búsqueda del menor comenzó la noche de su desaparición, tras recibir información de que no había sido visto por un amiguito.
Eva Sánchez, directora del centro educativo donde estudiaba Raudiel, lo recordó como un estudiante inquieto y querido por sus compañeros. Cursaba cuarto grado y disfrutaba de estar al aire libre. La tragedia ha llevado a la comunidad a reflexionar sobre la seguridad de los niños y la importancia de la vigilancia por parte de los padres.

