El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que utilizará la presidencia del G7, que su país ejerce este año, para promover el multilateralismo como respuesta a los desequilibrios globales y evitar la fragmentación internacional. En un discurso dirigido a embajadores franceses en París, Macron subrayó la importancia de esta iniciativa.
El mandatario explicó que su enfoque no se dirigirá contra China ni contra las grandes potencias emergentes que no forman parte del G7. Su objetivo es combatir los desequilibrios económicos mundiales y demostrar que existen soluciones a los problemas macroeconómicos internacionales, que, según él, alimentan la tensión entre China y Estados Unidos.
Macron identificó varios factores que contribuyen a estos desequilibrios:
- Los «déficits gemelos» de Estados Unidos, tanto presupuestarios como comerciales.
- La falta de inversión en Europa, que limita la innovación y el crecimiento.
- La sobreproducción en China, que se traduce en un consumo interno limitado.
El presidente francés argumentó que la sobreproducción china ha llevado a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, lo que a su vez ha afectado la competitividad europea al inundar el mercado con productos chinos que no pueden ingresar a Estados Unidos.
Macron propuso que la solución radica en incentivar a China a aumentar su consumo interno y a realizar más inversiones en Europa, especialmente en tecnologías clave. Además, enfatizó que su presidencia del G7, que culminará en una cumbre en junio en Evian, se centrará en evitar que el G7 se convierta en un club anti-China o anti-BRICS, que incluye a Brasil, Rusia, India y Sudáfrica.
El presidente concluyó que, ante la creciente agresividad de Estados Unidos y China, la Unión Europea debe reconocer su papel como potencia industrial y comercial, y actuar para protegerse. Advirtió que, si no se toman medidas rápidamente, la desindustrialización en Europa podría ser masiva.
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