La líder opositora de Venezuela, María Corina Machado, prometió este viernes no abandonar a los presos políticos durante su visita a las afueras del penal Rodeo I en el estado Miranda, cercano a Caracas, un lugar denunciado por diversas ONG como un centro de «torturas». Machado se unió a los familiares de los detenidos, quienes llevan 302 días en un campamento de protesta exigiendo la liberación de sus seres queridos.
Durante su visita, Machado leyó una lista de 406 presos políticos y los años que han pasado en prisión, advirtiendo que muchos casos no son reportados por miedo. «Solo estos nombres son 1,756 años de prisión. No descansaremos hasta que el último preso político obtenga libertad plena», afirmó ante los familiares presentes.
Soraida González, quien ha estado en el campamento desde enero, busca la liberación de su hijo, José Miguel Estrada, acusado de participar en un atentado contra el presidente depuesto Nicolás Maduro. González considera un avance que ahora los familiares puedan ver a los presos sin capuchas y tener visitas semanales de 20 minutos.
González relató las condiciones de su hijo, quien sufrió torturas, incluyendo fracturas y maltratos severos. «A él le arrancaron las uñas del pie cuando lo torturaron», comentó, destacando la necesidad de atención médica y psicológica para su hijo tras su liberación.
El activista de la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP), Diego Casanova, aseguró que Rodeo I es el «principal centro de torturas del país», con alrededor de 100 presos políticos en su interior. En el campamento, el número de familiares ha disminuido a entre 20 y 30, tras algunas liberaciones desde enero.
La ONG Foro Penal reporta que aún hay 322 personas detenidas en el país. El exdiputado opositor Juan Pablo Guanipa afirmó que la intervención de Estados Unidos es crucial para la liberación de los presos políticos, sugiriendo que una llamada del gobierno estadounidense podría facilitar su libertad.
La visita de Machado concluyó en una zona montañosa donde los familiares se comunican con los detenidos. Con un megáfono, prometió no dejarlos solos y abogar por la reparación de sus familias. Los presos respondieron desde lejos con gritos de «Justicia» y «Libertad».

