El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió a un ataque personal de su rival Flávio Bolsonaro durante el último debate televisivo antes de la segunda vuelta electoral, donde Lula resultó vencedor. Bolsonaro se refirió a Lula como «nueve dedos», lo que provocó una reacción inmediata del mandatario, quien afirmó que no permitiría ser llamado de esa manera por un «miliciano».
El intercambio ocurrió el pasado viernes, cuando el senador conservador cuestionó las políticas sociales de Lula y aludió a la amputación de uno de sus dedos, sufrida por el presidente en su juventud. Lula, en respuesta, hizo referencia a los presuntos vínculos de Bolsonaro con grupos parapoliciales en Río de Janeiro.
Tras el ataque, Bolsonaro pidió disculpas, pero continuó el debate cuestionando a Lula sobre la inseguridad en el país. Durante el intercambio, Lula también criticó la menor experiencia de su oponente, mientras que Bolsonaro lo presentó como un candidato del pasado.
En el debate, Lula, sin su habitual corbata con los colores brasileños, afirmó que «este muchacho» no conoce Brasil ni sabe lo que es el hambre. Por su parte, Bolsonaro acusó al exsindicalista de haber dejado un «país quebrado» y cuestionó el alto costo de la vida.
Este episodio refleja el tono de una campaña marcada por ataques personales, acusaciones de corrupción y esfuerzos de ambos candidatos por desacreditarse mutuamente. En la segunda vuelta del pasado domingo, Lula obtuvo el 51.79% de los votos, mientras que Bolsonaro alcanzó el 48.21%.
El martes, Bolsonaro abandonó Brasil junto a su familia, desafiando una orden de la Corte Suprema que le prohibía salir del país y le exigía la entrega de sus pasaportes. Según medios, llegó a Estados Unidos.
En una celebración por su cumpleaños 81, Lula comentó sobre la fuga de su rival, contrastando su actitud con la suya propia. «Quien no debe, no teme», afirmó, recordando que él decidió permanecer en Brasil para demostrar su inocencia en el caso Lava Jato.
Lula expresó su lamento por la salida de Bolsonaro, sugiriendo que podría haber permanecido para probar la falsedad de las acusaciones en su contra. Mientras tanto, el oficialismo busca acciones legales, solicitando la prisión preventiva de Bolsonaro y su inclusión en la lista de alerta roja de la Interpol.

