La carrera por la Presidencia de Brasil se intensifica con Luiz Inácio Lula da Silva acercándose a Flávio Bolsonaro a solo una semana de la segunda vuelta electoral. Lula ha logrado reducir la ventaja que Bolsonaro tenía en las encuestas, que ahora se sitúa en solo dos puntos (51 % contra 49 %), según la última encuesta de Datafolha.
En los últimos días, Lula ha dominado la agenda política al promulgar una enmienda constitucional que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, sin recorte salarial y con dos días de descanso remunerado. Esta medida, que beneficiará a millones de trabajadores, es un paso clave que Lula quería concretar antes de las elecciones, lo que podría traducirse en apoyo electoral.
Además, el presidente ha anunciado iniciativas para financiar y condonar deudas de microemprendedores y ha prometido implementar transporte público gratuito los fines de semana. Estas acciones se suman a otros compromisos de campaña, como el aumento de subsidios para los más pobres y ayuda económica a universitarios.
Ante el avance de Lula, Bolsonaro ha tenido que ajustar su discurso. Aunque inicialmente cuestionó la reducción de la jornada laboral, terminó apoyando la medida al señalar que era un pedido del pueblo. Sin embargo, ha criticado los beneficios propuestos por Lula, a quien ha calificado de «mentiroso».
En esta fase final de la campaña, Flávio Bolsonaro se ha enfocado en la seguridad pública, un tema central de su plataforma. Lula, por su parte, busca que el Congreso apruebe una enmienda constitucional para crear un ministerio de Seguridad Pública antes de finalizar su mandato.
Bolsonaro ha propuesto que esta reforma incluya la reducción de la edad mínima de responsabilidad penal de 18 a 14 años para ciertos delitos graves. Aunque el Partido de los Trabajadores (PT) se opone a esta reducción, ha sugerido una disminución a 16 años, lo que ha complicado la iniciativa en el Congreso.
Según datos de la Universidad Federal de Minas Gerais, el 10 % de los jóvenes y adolescentes actualmente en medidas privativas de libertad en Brasil encajaría en la propuesta de Lula, mientras que un 57 % lo haría en la de Bolsonaro. La campaña se adentra en su fase decisiva con debates programados y ambos candidatos intensificando sus ataques.
El objetivo principal es captar a los electores indecisos, ya que la abstención fue del 21 % en la primera vuelta, el nivel más alto desde 1998. La próxima semana será crucial para definir el rumbo de las elecciones en Brasil.

