Los votantes mayores de 60 años pueden ser clave en la segunda vuelta presidencial en Brasil, donde Luiz Inácio Lula da Silva busca su reelección frente a Flávio Bolsonaro. Este grupo, que representa casi una cuarta parte del electorado, tiende a apoyar a Lula, quien lidera con un 48% de intención de voto entre los adultos mayores, frente al 42% de Bolsonaro.
En São Paulo, Lula afirmó que la campaña entra en su fase decisiva, señalando que «el juego va a comenzar» y que están en «tiempo extra». Con el apoyo de los jubilados, el presidente espera consolidar su permanencia en el poder.
El respaldo a Lula entre los mayores está vinculado a las mejoras en las condiciones de vida durante sus anteriores mandatos. Rony Amaral, de 71 años, planea votar junto a su madre de 91, resaltando la importancia de la participación de las personas mayores en el proceso democrático.
Analistas indican que este electorado también está preocupado por los recortes en el gasto público que podrían afectar programas sociales. El politólogo Luiz Niemeyer señala que algunas propuestas del equipo económico de Bolsonaro podrían perjudicar beneficios públicos que son cruciales para los jubilados.
A pesar del apoyo a Lula, Bolsonaro también cuenta con un respaldo significativo entre los votantes de mayor edad. Durante un acto en Río de Janeiro, varios jubilados expresaron su apoyo al senador, destacando su cercanía con el expresidente Bolsonaro y su percepción de integridad.
Con el envejecimiento acelerado de la población brasileña, la influencia política de los adultos mayores se incrementa en cada elección. En esta segunda vuelta, su voto podría ser determinante para definir quién gobernará Brasil en los próximos cuatro años.

