El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de casi 81 años, fue reelegido este domingo para un inédito cuarto mandato al vencer a su rival conservador Flávio Bolsonaro, quien anunció su intención de solicitar la anulación de las elecciones, alegando irregularidades en el proceso. Lula obtuvo aproximadamente el 51.8% de los votos frente al 48.2% de Bolsonaro, según los resultados oficiales tras el conteo del 99.9% de las urnas.
Con este triunfo, Brasil se aleja del giro a la derecha que han experimentado otros países de la región, como Argentina y Chile, y se mantiene como uno de los pocos bastiones progresistas en América Latina. Lula había desafiado los pronósticos, ya que había perdido en la primera vuelta ante el hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Desde la primera elección directa en 1989, ningún candidato que había sido derrotado en la primera vuelta había logrado imponerse en la segunda. Lula, visiblemente emocionado, destacó la importancia del voto para garantizar la democracia durante una rueda de prensa en Sao Paulo.
Por su parte, Flávio Bolsonaro, de 45 años, expresó que «es imposible reconocer el resultado» y denunció una «ruptura total de la isonomía entre brasileños». Su anuncio de impugnar las elecciones se produjo tras un breve discurso en Brasilia.
Un juez del Supremo brasileño había ordenado que los centros de votación permanecieran abiertos dos horas más de lo previsto, tras denuncias de obstáculos en el transporte público en ciudades como Sao Paulo y Salvador. Esta prórroga también fue solicitada por Bolsonaro debido a «intensas lluvias» en otros municipios.
En la plaza Cinelândia de Río de Janeiro, los seguidores de Lula celebraron su victoria. «Es una victoria histórica para el presidente Lula. El pueblo se movilizó», comentó la abogada Mariana Andrade, de 33 años. La abstención en esta segunda vuelta se redujo del 21% al 19%.
Lula, quien ya era el primer presidente obrero de Brasil, acumulará un total de 16 años en el poder al finalizar su nuevo mandato en 2030, cuando tendrá 85 años. Su campaña se centró en medidas populares, como el aumento de las partidas del Bolsa Familia y la promoción de una reforma constitucional que reduce la jornada laboral.
A pesar de su victoria, el panorama para Lula se presenta complicado, dado el crecimiento del conservadurismo en el Congreso y la situación económica del país. Aunque el desempleo ha disminuido y la inflación se mantiene controlada, los círculos empresariales están preocupados por el estado de las finanzas públicas, lo que ha llevado a Flávio Bolsonaro a calificar a Brasil como un «país arruinado».

