El dirigente social y político Ludwig Álvarez expresó su apoyo al plan anti-crisis del Gobierno dominicano, resaltando que las medidas buscan preservar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la sostenibilidad fiscal y mitigar los efectos de la inflación en los hogares. Álvarez subrayó que, en un contexto internacional volátil, el país necesita políticas económicas que equilibren la consolidación fiscal con la protección social.
El líder destacó que el principal reto actual es contener la inflación sin frenar el crecimiento. Según él, el plan logra un balance adecuado entre la disciplina fiscal y los incentivos económicos. Las medidas priorizan la liquidez de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), eliminando el anticipo para la mayoría de las microempresas y flexibilizando los pagos para pequeñas unidades productivas, lo que mejora el flujo de caja y estimula la actividad económica.
Medidas tributarias y fiscales
Álvarez también mencionó la implementación de una amnistía tributaria temporal y la ampliación de los umbrales del Régimen Simplificado de Tributación (RST). Estas decisiones, según él, ayudan a ampliar la base tributaria sin causar distorsiones significativas en la economía. Además, resaltó los incentivos a sectores productivos como el agropecuario.
En cuanto a la inversión y competitividad, el dirigente valoró la depreciación acelerada proyectada para 2027 y la devolución de impuestos selectivos a exportadores. Estas medidas, afirmó, fortalecen el clima de negocios y posicionan al país como un destino atractivo para la inversión.
Desde el punto de vista fiscal, el plan introduce ajustes en segmentos de mayores ingresos, como el incremento del impuesto sobre la renta para grandes contribuyentes y la creación de un nuevo tramo para salarios elevados. Esto permite aumentar la recaudación sin afectar significativamente a la clase media.
Álvarez describió la política fiscal como progresiva, donde el esfuerzo recae en quienes tienen mayor capacidad contributiva, protegiendo al mismo tiempo el consumo interno y la estabilidad social. También destacó el impacto positivo de las medidas en el poder adquisitivo, como la indexación del mínimo exento del ISR y el aumento de las deducciones por gastos educativos.
Finalmente, el dirigente aclaró que este plan no es una reforma estructural tradicional, sino una estrategia coyuntural para enfrentar choques externos y garantizar la estabilidad financiera del país. Según él, este enfoque envía una señal clara a inversionistas y organismos internacionales sobre el compromiso de la República Dominicana con la estabilidad y el desarrollo sostenible.

