LIV Golf ha anunciado su decisión de avanzar hacia una liquidación ordenada tras la retirada de un inversor clave que iba a financiar su nuevo proyecto, LIV 2.0. La liga, que comenzó en 2022 con el apoyo financiero de Arabia Saudí, pone fin a sus operaciones después de haber solicitado la bancarrota en septiembre en un juzgado de Nueva York.
En un comunicado emitido este jueves, LIV Golf indicó que el cese de operaciones será supervisado por los tribunales en Estados Unidos. Esta decisión se produce después de que el fondo soberano saudí dejara de aportar fondos tras la conclusión de la temporada en agosto.
BC Partners Credit había anunciado su intención de invertir 300 millones de dólares para revitalizar la liga, pero la salida de jugadores destacados como Jon Rahm, Sergio García y Tyrrell Hatton generó escepticismo entre otros golfistas, lo que llevó a la firma a retirarse del proyecto. Según el comunicado, no se logró un acuerdo sobre términos pendientes en el acuerdo de reestructuración, lo que resultó en la cancelación de la transacción.
Scott O’Neil, director de LIV, afirmó que, dadas las circunstancias actuales, la liquidación ordenada es la opción más responsable. Agradeció a todos los involucrados en la liga por su dedicación y esfuerzo a lo largo de su existencia.
LIV Golf, que nació con el respaldo del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, revolucionó el golf al competir con los circuitos tradicionales, el PGA Tour y el DP World Tour, introduciendo un formato de torneos a tres rondas y premios económicos sin precedentes.
Desde su creación, se estima que el PIF invirtió alrededor de 5.000 millones de dólares en la liga, atrayendo a grandes figuras del golf. Sin embargo, el fondo justificó su salida del proyecto debido a la inestabilidad económica y geopolítica en la región.
Durante el proceso de liquidación, LIV Golf se mantendrá abierta a considerar alternativas que maximicen su valor, aunque la fuga de jugadores dificulta una posible continuidad. O’Neil destacó que la experiencia de construir una plataforma global para atraer a nuevos aficionados al golf ha sido inolvidable.
LIV Golf se enorgullece de su impacto en el deporte, aunque su modelo disruptivo generó tensiones con el PGA Tour, que vetó a los jugadores de LIV en sus torneos. A pesar de las dificultades, la liga saudí había comenzado a aceptar cambios en su formato, como la ampliación de sus torneos a cuatro rondas.
El proyecto LIV 2.0 contemplaba una competición de 75 jugadores y diez torneos al año en lugares como Sudáfrica y Australia, pero la situación actual ha puesto en duda su viabilidad. Jugadores como Rahm y García ya han decidido regresar al DP World Tour, mientras que otros aún no han definido su futuro.

