Lidia Moura, directora del Centro de Atención Sanitaria del Hospital General de Massachusetts, afirmó que la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de mejorar diagnósticos, estadísticas y atención médica en el país, incluso en áreas rurales. Durante una entrevista con Diario Libre, destacó que la IA ya se utiliza en EE. UU. para optimizar la atención sanitaria, desde la programación de citas hasta la detección temprana de enfermedades cognitivas.
Sin embargo, Moura advirtió que el verdadero desafío radica en garantizar la infraestructura, capacitación y supervisión humana necesaria para utilizar estas tecnologías de manera segura. “No se trata solamente de pensar cuál será la próxima tecnología, sino de asegurarnos de que la tecnología se use de forma apropiada y segura”, enfatizó.
Desigualdad en el acceso a la tecnología en Latinoamérica
En su análisis sobre la situación de la salud en Latinoamérica, Moura mencionó que, aunque en Brasil hay lugares que utilizan tecnología avanzada, también existen centros que carecen de acceso a archivos digitales. “En Latinoamérica vemos una penetración desigual de las tecnologías”, indicó, subrayando la importancia de no asumir que todos los sistemas de salud pueden adoptar tecnología de inmediato.
La ejecutiva también destacó la necesidad de abordar tres aspectos clave para la adopción tecnológica: infraestructura, capacitación de los usuarios y la integración de nuevas herramientas con los sistemas existentes. “He visto distintos retos relacionados con los sistemas hospitalarios y la cobertura de seguros que también pueden ser pertinentes para RD”, agregó.
La IA como complemento, no como reemplazo
Respecto a la posibilidad de que la inteligencia artificial reemplace al personal médico, Moura fue clara: “En términos generales, no”. Aseguró que el objetivo es utilizar la IA para facilitar tareas cotidianas, pero el trabajo final siempre dependerá de un ser humano.
En el ámbito de enfermedades complejas como el cáncer, la IA puede ser especialmente útil. Moura explicó que esta tecnología permite analizar grandes volúmenes de información con mayor precisión y ya se utiliza software para detectar condiciones médicas a través de imágenes.
Finalmente, la implementación de la IA en el sector salud debe dividirse en tres partes: integración tecnológica, integración al flujo de trabajo y capacitación de usuarios. Estas etapas son esenciales para evitar usos incorrectos de las herramientas y para garantizar que los profesionales puedan detectar posibles errores.
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