La libertad de expresión en la República Dominicana enfrenta una amenaza con las disposiciones del nuevo Código Penal, que han generado preocupación entre periodistas, juristas y ciudadanos. Esta semana, el presidente Luis Rodolfo Abinader se encuentra ante la responsabilidad de escuchar estas inquietudes y actuar en defensa de la democracia. Las críticas se centran en el artículo 310, que aborda el “ultraje a funcionarios públicos”, considerado amplio y susceptible a interpretaciones que podrían limitar el escrutinio de los funcionarios.
Organizaciones de la sociedad civil han señalado que la redacción de este artículo podría generar un clima de temor entre los periodistas y ciudadanos, quienes podrían pensarlo dos veces antes de publicar investigaciones o denunciar abusos. Además, las disposiciones sobre difamación e injuria y la ampliación de la protección penal del honor han suscitado preocupaciones por su falta de precisión, lo que podría llevar a interpretaciones arbitrarias.
Aunque se reconoce la necesidad de un nuevo Código Penal que aborde temas como el crimen organizado y la corrupción, es fundamental que esta modernización no implique restricciones a la crítica y la investigación periodística. La democracia se fortalece con el disenso, mientras que los regímenes autoritarios surgen cuando se silencia la voz del pueblo.
La prensa ha sido una aliada de la democracia, destapando casos de corrupción y violaciones de derechos humanos. Quien ejerce el poder debe entender que la crítica es parte del ejercicio democrático y no un delito. Escuchar a la sociedad no es una señal de debilidad, sino una muestra de liderazgo por parte del presidente Abinader y su gobierno.
Rectificar ante preocupaciones legítimas es esencial para gobernar con sensatez y colocar la Constitución por encima de intereses políticos. En la República Dominicana, los derechos fundamentales deben prevalecer sobre cualquier coyuntura. Las leyes pueden cambiar, pero las libertades perdidas son difíciles de recuperar.
La historia juzga a los gobernantes por las libertades que protegen. El presidente Abinader tiene la oportunidad de alinearse con la historia al escuchar al pueblo y garantizar que la libertad de expresión se mantenga intacta, asegurando así un futuro democrático para la República Dominicana.

