En los últimos días, muchas familias, especialmente en Latinoamérica, se han preguntado si pueden perder su nacionalidad española tras la reciente decisión del Tribunal Supremo. Miles de personas han obtenido la nacionalidad española a través de la Ley de Memoria Democrática, conocida como “Ley de Nietos”, pero ahora se enfrentan a una suspensión relacionada con el voto exterior. Es importante aclarar que el Tribunal Supremo no ha retirado de forma general la nacionalidad concedida por esta ley.
La medida cautelar emitida por el Tribunal Supremo se refiere a la inscripción en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) de ciertos ciudadanos que accedieron a la nacionalidad bajo esta ley, lo que indica que la controversia actual tiene una dimensión electoral. No se trata de que miles de personas hayan dejado de ser españolas, sino de una interpretación judicial sobre el ejercicio del derecho al voto.
Contexto de la Ley de Memoria Democrática
La Ley de Memoria Democrática, en su disposición adicional octava, abrió diversas vías para que descendientes de españoles pudieran optar a la nacionalidad. Esto incluye a aquellos nacidos fuera de España cuyos padres o abuelos perdieron la nacionalidad por el exilio, así como a hijos de mujeres españolas que perdieron su nacionalidad al casarse con extranjeros antes de 1978.
El conflicto surgió al interpretar cómo debía aplicarse esta ley. La Instrucción de 25 de octubre de 2022 permitió una interpretación más amplia de los supuestos, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre si la Administración actuó correctamente al aplicar la ley. Es crucial entender que no todos los expedientes de la Ley de Memoria Democrática son iguales; cada caso tiene su propia historia jurídica.
Impacto en los ciudadanos con nacionalidad española
Hasta el momento, quienes ya han obtenido su nacionalidad no han visto anuladas sus inscripciones de nacimiento ni existe una decisión judicial que les retire su condición de españoles. La Constitución española protege a los españoles de origen, estableciendo que “ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”.
Es importante evitar malentendidos al afirmar que “el Supremo suspende la Ley de Nietos” o que “miles de personas pueden perder la nacionalidad”, ya que una decisión sobre el derecho al voto no implica la pérdida de la nacionalidad. La Abogacía del Estado ha recurrido la medida cautelar, argumentando que no hay un riesgo electoral que justifique la restricción del derecho al voto de ciudadanos cuya nacionalidad sigue siendo reconocida.
Este debate no solo se centra en aspectos legales, sino también en las historias personales detrás de cada expediente. Cada caso representa a personas que han buscado recuperar un vínculo con su historia familiar. Por ello, es fundamental tratar el tema de la nacionalidad con rigor y sensibilidad.
Para aquellos que ya han obtenido la nacionalidad y temen haberla perdido, la respuesta es clara: la decisión del Tribunal Supremo no les ha retirado la nacionalidad española. La discusión actual se centra en otros aspectos, y es vital entender que no todo lo que se suspende se pierde.

