El papa León XIV presentó su primera encíclica titulada «Magnifica Humanitas», centrada en la doctrina social de la Iglesia en la era de la inteligencia artificial. Firmada el 15 de mayo, coincide con el 135 aniversario de la «Rerum Novarum» de León XIII y será explicada por Robert Prevost en un acto especial.
La encíclica, publicada este lunes, es un llamado a promover la verdad, la dignidad del trabajo, la justicia social y la paz, al tiempo que busca superar la teoría de la guerra justa y fomentar el diálogo y el multilateralismo en el contexto de la IA. Dividida en cinco capítulos, más una introducción y una conclusión, «Magnifica Humanitas» no condena la tecnología, pero advierte que puede deshumanizar si no se maneja adecuadamente.
Temas abordados en la encíclica
Uno de los puntos clave es que la tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos, ya que esto alimenta la brecha entre los incluidos y excluidos de la revolución digital. Además, el papa subraya la necesidad de un código ético compartido sobre la IA, que garantice la justicia social y la responsabilidad en todas sus etapas.
León XIV también propone desarmar la IA de la lógica competitiva, evitando que se convierta en un instrumento de poder que domine al ser humano. En el contexto de la ‘cuarta revolución industrial’, el pontífice enfatiza que el trabajo debe centrarse en la persona y no en el beneficio, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores.
La encíclica también aborda la necesidad de superar la teoría de la guerra justa, advirtiendo que la revolución digital puede hacer que las decisiones sobre la vida y la muerte sean cada vez más impersonales. El papa señala que ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable.
Asimismo, León XIV enfatiza que es inmoral eliminar o someter a una nación, subrayando que el bien común debe respetar el derecho de los pueblos a existir y contribuir a la comunidad internacional. También critica la crisis del multilateralismo, donde el derecho del más fuerte prevalece sobre la construcción de la paz.
Finalmente, el papa hace un llamado a proteger la dignidad humana, defendiendo el derecho a la vida desde la concepción hasta su final natural, y condenando el aborto y la eutanasia como decisiones gravemente ilícitas. Concluye invitando a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, promoviendo una civilización del amor en la era de la IA.

