Los modelos de Canadá, Nueva Zelanda y Argentina ofrecen valiosas lecciones sobre consolidación fiscal que podrían beneficiar a la República Dominicana.
Estos países han logrado mejorar sus finanzas públicas mediante la reducción del gasto, tanto corriente como primario.
En Canadá, el ministro de finanzas Paul Martin, bajo el liderazgo del primer ministro Jean Chretien, implementó una estrategia que transformó déficits en superávits.
Entre 1992 y 1993, el gasto corriente no financiero representaba el 17.4% del producto interno bruto (PIB). A través de recortes absolutos, este porcentaje se redujo al 13% en cinco años.
Martin convenció al público de la necesidad de disciplina fiscal mediante una campaña educativa, lo que generó una expectativa de recortes adicionales.
En cuanto a la elaboración del presupuesto, se exigió a los ministros presentar reducciones de gasto en sus proyectos.
Si no cumplían, el comité de presupuesto decidía qué proyectos recortar. Aunque se incrementaron impuestos al inicio del mandato de Martin, la reducción del gasto fue prioritaria, logrando que por cada dólar recaudado, se redujeran siete dólares en gastos.
Como resultado, la tasa de desempleo disminuyó del 11.4% al 6.0%.
En Nueva Zelanda, la ministra de finanzas Ruth Richardson lideró una reforma fiscal que redujo la deuda del 61.1% del PIB en 1993 al 28.7% en 2002.
Richardson argumentó que un gobierno no debe gastar más de lo que ingresa, un principio aplicable a cualquier hogar.
Las reformas estructurales, como la Ley de Contratos de Empleo de 1991, también contribuyeron al crecimiento económico, que se mantuvo a pesar de las medidas de austeridad.
Por su parte, Argentina ha experimentado una reducción del gasto primario del 14.8% del PIB en 2023 al 13.7% en 2025.
El gasto total, que incluye provincias y municipios, ha alcanzado su nivel más bajo desde 2008.
Esta disminución del 17.1% en el gasto primario se ha reflejado en la nómina pública, donde el número de empleados se redujo de 304,107 en noviembre de 2024 a 281,785 en noviembre de 2025, un descenso del 7.3%.
A pesar de los recortes, Argentina ha visto un aumento en la creación de empleo y una reducción de la tasa de desempleo del 6.9% al 6.6%.
Asimismo, la pobreza ha disminuido y la inflación se ha mantenido por debajo de niveles históricos, lo que ha mejorado la situación económica general.
Con el inicio de un nuevo año, la República Dominicana tiene la oportunidad de considerar estas experiencias internacionales para implementar cambios que fortalezcan sus finanzas públicas.
La determinación de los líderes y ministros de finanzas en estos países demuestra que es posible reducir déficits y endeudamiento a través de medidas decididas y efectivas.
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