El evangelio de Mateo es el único que menciona una posible estancia de Jesús en Egipto durante su infancia, específicamente en el capítulo 2, versículos 13-23. Este relato, que incluye la matanza de los inocentes por parte de Herodes, es considerado por el académico Antonio Piñero como un añadido apócrifo, ya que no es mencionado por otros evangelios como Marcos, Lucas y Juan. Según Mateo, Jesús y su madre huyeron a Egipto y regresaron tras la muerte de Herodes el Grande, ocurrida en el año 4 a.C.
El profesor Joseph Campbell, en su obra «Las máscaras de Dios: Mitología creativa», sugiere que la historia de Jesucristo es una reinterpretación de mitos egipcios, en particular la figura del dios Osiris. Al realizar un análisis, se pueden identificar paralelismos entre la figura de Jesús y elementos de la mitología egipcia, especialmente en su relación teológica y las similitudes en sus enseñanzas.
Paralelismos entre Jesús y la mitología egipcia
Un ejemplo es el juicio de las naciones en Mateo 25:35-36, donde Jesús menciona la importancia de ayudar al hambriento, al sediento y al desnudo. Este concepto tiene un eco en el capítulo 125 del Libro de los Muertos, donde el difunto debe confesar sus buenas acciones para ser salvado. En ambos relatos, las obras son esenciales para la salvación.
Otro caso se encuentra en la parábola del rico y Lázaro en Lucas 16:19-31. Este relato describe cómo un rico y un mendigo llamado Lázaro enfrentan destinos opuestos en la otra vida, lo que refleja una enseñanza moral sobre las acciones en vida. La historia tiene paralelismos con un antiguo relato egipcio conocido como el Cuento de Satni Khamuas, que también aborda la temática de las consecuencias de las acciones en la vida terrenal.
La historia de Satni Khamuas, identificada por el arqueólogo alemán Hugo Gressmann, muestra a un niño egipcio que presencia el destino de un rico y un mendigo, donde el primero es castigado por no haber hecho buenas obras. Este relato, que data del año 47 d.C., resalta la importancia de la ética y la moral en las enseñanzas de ambas culturas.
Los relatos de Jesús y los mitos egipcios no son meras coincidencias, sino que reflejan una base moral que influye en el comportamiento de los creyentes. La dimensión ética de estas narrativas es significativa, mostrando cómo las historias egipcias han trascendido y se han integrado en el contexto judío y cristiano.
En conclusión, los paralelismos entre las enseñanzas de Jesús y los mitos egipcios sugieren una conexión más profunda que simple coincidencia, lo que invita a una reflexión sobre la influencia de la cultura egipcia en la figura histórica de Jesús.

