El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, anunció que el PIB real de la República Dominicana creció un 4.6% entre enero y septiembre de 2026, y se espera una expansión de alrededor del 4.5% para el cierre del año. A pesar de un entorno internacional complicado, la economía muestra señales de recuperación tras la desaceleración del año pasado.
Los sectores que impulsan este crecimiento son la construcción con un 8.2%, servicios financieros con 7.8%, y hoteles, bares y restaurantes con 5.6%, entre otros. Estas cifras reflejan un dinamismo en la actividad económica durante los primeros nueve meses de 2026.
El Banco Mundial también proyecta un crecimiento de 4.7% para el país en 2026, en contraste con el 2.1% del año anterior. Esta previsión sugiere una recuperación significativa, posicionando a la República Dominicana por encima del crecimiento promedio de 2.2% esperado para América Latina y el Caribe.
Entre los factores que impulsan esta recuperación se encuentran la inversión pública y privada, el consumo respaldado por las remesas, el turismo y las exportaciones de oro. Sin embargo, algunas de estas fuentes dependen de condiciones externas que el país no puede controlar.
La coordinación de las políticas fiscales y monetarias ha sido clave para mantener la estabilidad económica. El Banco Mundial ha destacado a la República Dominicana como un ejemplo de crecimiento apoyado en políticas sólidas, aunque también advierte que persisten desafíos por resolver.
El crecimiento económico no se distribuye equitativamente entre todos los sectores y territorios. Por ejemplo, el sector agropecuario experimentó una caída del 1.4% en agosto debido a la sequía, lo que resalta la vulnerabilidad de esta actividad esencial para la economía.
Para lograr una recuperación sostenible, es crucial implementar políticas que aborden las necesidades específicas de cada sector. Mejorar la gestión del agua en la agricultura y facilitar el acceso a tecnología para pequeñas empresas son algunas de las acciones necesarias.
El Banco Mundial enfatiza la importancia de aumentar la productividad mediante la mejora de las capacidades laborales y la promoción de la innovación. Además, es fundamental asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas y que la inversión estatal responda a necesidades concretas.
La economía dominicana muestra signos de dinamismo, pero convertir este impulso en prosperidad para todos es el siguiente reto. La continuidad en las políticas efectivas y la colaboración entre el Estado, las empresas y los trabajadores son esenciales para lograr un crecimiento inclusivo.

