InicioCulturaLa civilización se define por ayudar al herido y vulnerable

La civilización se define por ayudar al herido y vulnerable

Publicado el

La civilización se define por la capacidad de ayudar al herido y vulnerable, según la antropóloga Margaret Mead, quien destacó que el primer signo de civilización es un fémur fracturado que ha cicatrizado, lo que implica que alguien decidió cuidar y proteger a quien sufría. En el reino animal, un individuo con una fractura similar no sobrevive, lo que resalta la importancia de la solidaridad humana.

En la República Dominicana, este principio se manifiesta en lo que se conoce como colindancia, que va más allá de la proximidad física. Implica un sentido de comunidad donde la desgracia del vecino se siente como propia, y las personas se movilizan para ofrecer apoyo en momentos de crisis, sin esperar recompensas.

La medicina representa una forma organizada de esta colindancia. Durante la pandemia, muchos médicos extendieron su labor más allá de los consultorios y hospitales, atendiendo emergencias a través de teléfonos y redes sociales. Esta respuesta fue impulsada por una obligación moral de no abandonar a quienes necesitaban ayuda, sin importar su relación previa con el médico.

A pesar de este compromiso, ha surgido una transformación cultural que exige perfección en la medicina, algo que nunca ha sido prometido. La medicina se basa en probabilidades y decisiones humanas, y ningún médico puede garantizar el éxito de un tratamiento, al igual que un piloto no puede asegurar que no enfrentará tormentas.

Es crucial distinguir entre complicaciones, errores y negligencias en el ámbito médico. Las complicaciones pueden surgir incluso cuando se actúa correctamente, mientras que los errores son parte de la complejidad de la práctica médica. La negligencia, en cambio, implica un incumplimiento del deber profesional.

Confundir estos conceptos perjudica al paciente. Cuando cada complicación se ve como un delito, los médicos pueden caer en la práctica defensiva, evitando decisiones clínicas óptimas por temor a repercusiones legales. Esto crea una paradoja en la que, aunque el médico es la autoridad en el diagnóstico y tratamiento, su autonomía se ve limitada por protocolos y decisiones administrativas.

Es esencial sancionar la verdadera negligencia y corregir los errores del sistema de salud, pero es injusto culpar exclusivamente a los médicos por problemas que a menudo tienen raíces más profundas, como políticas públicas inadecuadas y escasez de recursos.

La confianza entre médicos y pacientes requiere un esfuerzo diario para construirse. Cada historia clínica representa dos biografías que se entrelazan: la del paciente, que confía en el médico, y la del médico, que asume la responsabilidad de tomar decisiones críticas en situaciones inciertas.

La verdadera enseñanza del fémur fracturado de Mead es que la civilización no solo se trata de aprender a curar, sino de decidir que el herido nunca caminará solo. Mientras esta decisión guíe la práctica médica, habrá razones para seguir confiando en ella.

- Advertisement -

Últimas noticias

Más artículos como este

Eury Pérez lanza casi juego perfecto y Marlins vencen a Atléticos

El derecho dominicano de los Marlins, Eury Pérez, lanzó un casi juego perfecto al...

Carlos Alonso Lucio afirma que Gustavo Petro debe ser juzgado

El líder del equipo de transición del próximo Gobierno colombiano, Carlos Alonso Lucio, afirmó...

Charles Leclerc gana el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone

El monegasco Charles Leclerc (Ferrari) ganó este domingo el Gran Premio de Gran Bretaña,...

Rescatan con vida a excursionista extraviado en Pico Duarte

Brigadas de rescate localizaron con vida al excursionista Dalvi Remigio Concepción, residente en Santo...