Combinar actividad física y una alimentación adecuada favorece la pérdida de grasa sin sacrificar músculo, según la American Heart Association. La práctica de ejercicio mejora la presión arterial, la sensibilidad a la insulina, los niveles de colesterol y la aptitud cardiorespiratoria en adultos con sobrepeso u obesidad, lo que la convierte en un componente fundamental de las estrategias para perder peso.
Beneficios de la actividad física
El texto, publicado en el estudio «Role of Physical Activity in Obesity Treatment and Cardiometabolic Health», subraya que la actividad física ofrece importantes beneficios cardiometabólicos y es esencial para mejorar la salud en general, no solo para perder peso. Cuando las personas pierden peso reduciendo calorías, también tienden a perder músculo, pero los estudios demuestran que complementar la dieta con ejercicio ayuda a conservar más masa muscular, explica Damon L. Swift, coautor de la declaración y profesor en la University of Virginia.
Realizar un entrenamiento de fuerza o resistencia y consumir la cantidad adecuada de proteína diaria también contribuye a mantener el músculo mientras se pierde grasa. La musculatura es crucial, ya que no solo proporciona fuerza, sino que también ayuda con la movilidad, el metabolismo y el control del nivel de azúcar en sangre, añade Swift.
Por sí solo, el ejercicio rara vez conduce a una pérdida de peso corporal del 5 % o más, a menos que se realicen niveles altos de actividad aeróbica, entre 225 y 420 minutos por semana. Actualmente, menos del 15 % de las personas logran una pérdida de peso clínicamente significativa solo a través del ejercicio.
Recomendaciones de la AHA
La Asociación Americana del Corazón aconseja un mínimo de 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana, combinados con fortalecimiento muscular dos días a la semana. Sin embargo, solo 1 de cada 4 adultos y 1 de cada 5 jóvenes cumplen estas pautas.
Mantener la pérdida de peso suele ser más complicado que alcanzarla. Para ello, se requieren entre 200 y 300 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana, una cifra superior a los 150 minutos recomendados por la AHA para asegurar la salud cardiovascular. Aunque no se alcancen estos niveles, es fundamental seguir una rutina regular de ejercicios y mantenerse activo.
La actividad física no solo ayuda a mantener la pérdida de peso, sino que también protege la salud cardiovascular, incluso si se vuelve a ganar algo de peso. Swift enfatiza que el tratamiento de la obesidad debe ser personalizado y generalmente requiere un enfoque integral con la orientación de un profesional de salud.
La declaración también resalta la importancia de la colaboración entre el médico y el paciente para abordar la obesidad, estableciendo objetivos realistas y utilizando métodos basados en pruebas. Los planes de tratamiento deben incluir una comunicación sólida y evaluaciones médicas integrales.
Finalmente, la declaración destaca el modelo de las 5A para fomentar la actividad física: Assess (Evaluar), Advise (Asesorar), Agree (Acordar), Assist (Ayudar) y Arrange (Organizar). A pesar de los beneficios conocidos de la actividad física, muchas personas enfrentan desafíos para mantenerse activas, como limitaciones de tiempo y acceso a espacios seguros para ejercitarse.

