Un tribunal de Kenia declaró culpable este lunes al pastor Paul Nthenge Mackenzie y a 28 coacusados por asesinato, en relación con la muerte de 190 niños y un adulto en la masacre de Shakahola. La jueza Diana Kavedza-Mochache, del Tribunal Superior de Mombasa, anunció que la sentencia se dictará el próximo 6 de noviembre.
El caso se remonta a 2023, cuando las autoridades hallaron fosas comunes en el bosque de Shakahola, en el condado de Kilifi. La investigación reveló que seguidores de Mackenzie fueron sometidos a ayunos extremos, bajo la promesa de que se reunirían con Jesucristo antes del fin del mundo.
Durante una audiencia de más de ocho horas, la jueza explicó que las muertes no se debieron únicamente al ayuno, sino también a actos de violencia contra quienes intentaban resistirse. Citó pruebas médicas que indicaban que algunos menores murieron por homicidio directo, lo que respaldaba la conclusión de que el ayuno fue impuesto por la fuerza en ciertos casos.
Kavedza-Mochache señaló que quienes buscaban comida o agua eran castigados, y que aquellos que intentaban abandonar el lugar eran perseguidos, golpeados o encerrados. Algunos niños, además, eran sometidos por la fuerza.
Estructura de control de la secta
La magistrada describió la Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas, dirigida por Mackenzie, como una secta apocalíptica. Las pruebas mostraron que la organización pasó de ofrecer apoyo comunitario a ejercer un control estricto sobre sus seguidores, que incluía el aislamiento de familiares y la restricción de la educación y atención médica.
Mackenzie fue arrestado brevemente en marzo de 2023, tras la muerte de dos niños por inanición, pero quedó en libertad provisional. Su detención definitiva ocurrió el 14 de abril de ese año, tras el descubrimiento de las fosas comunes, y actualmente permanece en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa.
Además del proceso por el asesinato de las 191 víctimas, enfrenta otros cargos de terrorismo y homicidio involuntario relacionados con otras muertes. En febrero pasado, fue imputado por la muerte de 52 fieles cuyos restos fueron exhumados el año anterior en los alrededores de Kwa Binzaro.
Las investigaciones sobre esos fallecimientos forman parte de otros procesos relacionados con las actividades de Mackenzie y su grupo religioso. El caso de Shakahola ha conmocionado a Kenia, generando un intenso debate sobre la supervisión de organizaciones religiosas y la protección de personas vulnerables frente a prácticas extremas.

