Keiko Fujimori ha logrado finalmente la Presidencia de Perú tras vencer al candidato de izquierda Roberto Sánchez por un estrecho margen, poniendo fin a tres derrotas consecutivas en segundas vueltas. La líder del partido Fuerza Popular obtuvo una ventaja cercana a los 40,000 votos, lo que la convierte en la próxima mandataria del país.
Esta victoria desmonta la popular «teoría del panetón», utilizada por sus detractores para ridiculizar sus aspiraciones políticas. Durante más de quince años, Fujimori había enfrentado un escenario adverso que parecía condenarla a la derrota, pero en esta ocasión logró revertir esa tendencia.
La diferencia de votos obtenida es similar a la que la dejó fuera del Palacio de Gobierno en elecciones anteriores frente a Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, lo que había reforzado la percepción de que cualquier candidato podía derrotarla. Las tres derrotas y los procesos judiciales en su contra alimentaron la idea de que la hija del expresidente Alberto Fujimori jamás alcanzaría la Presidencia.
Incluso figuras de la derecha peruana promovieron el voto a favor del ultraderechista Rafael López Aliaga, quien, tras quedar fuera de la segunda vuelta, denunció un supuesto fraude electoral sin presentar pruebas y se refirió a Fujimori como el «panetón rojo». Esta expresión generó numerosas burlas en redes sociales y programas de televisión.
Keiko Fujimori llegó a bromear sobre esa percepción en una entrevista, cuestionando la lógica de su candidatura si supuestamente no podía ganar. Al inicio del proceso electoral, enfrentaba un rechazo cercano al 66%, con dos de cada tres peruanos afirmando que no votarían por ella en la primera vuelta.
La fragmentación política, con 35 candidatos en competencia, favoreció a Fuerza Popular. Gracias al apoyo fiel de su base electoral y a la sólida estructura nacional del partido, Fujimori encabezó la primera vuelta con el 17.19% de los votos válidos.
En la segunda vuelta, mejoró ligeramente su desempeño en regiones del sur que tradicionalmente le eran adversas, en un país que mostró una profunda división política. Aunque el escrutinio aún no ha concluido por la revisión de actas observadas, las autoridades electorales prevén proclamar oficialmente los resultados el próximo 3 de julio, confirmando el regreso del fujimorismo al poder.

