La justicia tardía se percibe como una verdadera negación del derecho. A menudo, las partes involucradas no logran obtener respuestas efectivas a sus conflictos.
Este sistema debería ser una fuente de equilibrio para quienes enfrentan dificultades y buscar protección ante violaciones de derechos.
Sin embargo, los procesos judiciales son tan prolongados que se vuelven fastidiosos, dejando a las víctimas en un estado de desamparo.
Desconfianza en el sistema judicial
La realidad actual es que esta situación genera una creciente desconfianza en el sistema judicial.
Muchas personas sienten que no pueden contar con la justicia.
Los procesos se ven obstaculizados por chicanas y tácticas dilatorias de quienes buscan prolongar los litigios.
Cuando la justicia se diluye, su utilidad se ve seriamente comprometida, afectando a toda la sociedad.

