El juez Raymundo Mejía ha decidido rechazar la solicitud para que el testigo y querellante Gregory Adames ofrezca su testimonio en la etapa preliminar del caso contra los propietarios de la discoteca Jet Set.
Mejía argumentó que el Código Procesal Penal establece claramente que los testimonios deben presentarse durante el juicio de fondo.
Permitirlo en esta fase, según el juez, «desnaturalizaría» el proceso preliminar.
Esta decisión se produjo tras un recurso de oposición que solicitaba la inclusión del testimonio de Adames, quien trabajó en el Jet Set y acusa a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat de ignorar las advertencias sobre problemas estructurales en el techo de la discoteca.
Postura del Ministerio Público
A pesar de que el Ministerio Público no se opuso a la solicitud de los abogados de Adames, el representante de los Espaillat, Miguel Valerio, sí lo hizo.
El órgano persecutor, a través de Enmanuel Ramírez, sugirió que podría cambiar la calificación de homicidio involuntario a voluntario en la acusación.
Ramírez indicó que este cambio dependería de las declaraciones de Adames, lo que generó críticas del juez Mejía.
El magistrado cuestionó la coherencia del Ministerio Público al afirmar que la calificación podría depender del testimonio de un testigo.
Mejía enfatizó que el Ministerio Público ya había presentado su acto de conclusión y no podía cambiar de postura en función de lo que pudiera declarar un testigo en la audiencia preliminar.
Consecuencias legales
El juez también adelantó que el tribunal determinará los resultados del juicio preliminar y decidirá la calificación jurídica que corresponde a la acusación.
Los hermanos Espaillat López enfrentan acusaciones de homicidio involuntario, que conlleva una pena de solo dos años de cárcel.
En cambio, el homicidio voluntario implica sanciones más severas.

