Un tribunal de Hong Kong condenó este jueves al activista Joshua Wong a diez años de prisión por conspiración para coludir con fuerzas extranjeras, siendo esta su segunda condena bajo la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín en 2020. Wong, de 30 años, se declaró culpable en septiembre y enfrentaba una pena que podía llegar a la cadena perpetua.
La sentencia fue emitida en el Tribunal Superior de Hong Kong y ha generado críticas en Taiwán y en organizaciones internacionales de derechos humanos, mientras que Pekín la ha respaldado, denunciando las «injerencias» externas en la justicia de la región. La acusación se basa en que Wong solicitó a países extranjeros que impusieran sanciones contra Hong Kong o China en 2020, tras las protestas antigubernamentales de 2019.
El tribunal consideró que el delito era lo suficientemente grave como para imponer una pena de al menos diez años, argumentando que Wong y otros activistas habían utilizado sus contactos internacionales para promover la intervención extranjera. Con esta nueva sentencia, el activista permanecerá encarcelado hasta finales de 2036, después de haber sido condenado anteriormente a cuatro años y ocho meses por conspiración para subvertir el poder estatal.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, defendió el fallo, afirmando que Wong había cometido un delito grave contra la seguridad nacional y que, debido a la abundancia de pruebas, optó por declararse culpable. Guo instó a las partes implicadas a cesar sus «declaraciones irresponsables» sobre los procedimientos judiciales en Hong Kong.
El Gobierno de Taiwán expresó su «enérgica condena» y denunció lo que considera una «persecución política interminable» contra los activistas prodemocracia en Hong Kong. El Consejo de Asuntos Continentales taiwanés acusó al Partido Comunista de China y al Ejecutivo hongkonés de utilizar la legislación de seguridad nacional para reprimir las aspiraciones democráticas.
Amnistía Internacional calificó la sentencia de «cruel» y afirmó que la legislación de seguridad nacional se ha convertido en una herramienta para castigar la disidencia. La subdirectora regional de la organización, Sarah Brooks, destacó que la valentía de Wong al hablar la verdad al poder debería ser elogiada, aunque en Hong Kong eso lo convierte en un criminal.
Human Rights Watch también criticó la sentencia, calificándola de «cruel e injusta» y pidiendo su liberación «inmediata e incondicional». La organización instó a los gobiernos extranjeros a considerar sanciones selectivas contra los funcionarios responsables de la represión.
Wong ganó notoriedad internacional a los 17 años durante la ‘Revolución de los Paraguas’ en 2014, cuando miles de hongkoneses exigieron elecciones libres. Co-fundó el partido Demosisto, disuelto en junio de 2020 tras la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Nacional, y ha estado encarcelado desde noviembre de ese año.
Las autoridades chinas y hongkonesas sostienen que la legislación ha devuelto la estabilidad a la ciudad tras las protestas de 2019, mientras que organizaciones de derechos humanos y gobiernos extranjeros critican su impacto sobre las libertades políticas y civiles.

