El sistema de justicia dominicano ha sido objeto de críticas por su aparente complicidad con la corrupción.
Según diversas opiniones, los cambios necesarios deberían comenzar desde este ámbito, donde los políticos corruptos y empresarios involucrados en prácticas ilícitas frecuentemente evaden condenas.
En contraste, los ciudadanos comunes enfrentan severas penas por delitos menores. Se señala que mientras un funcionario que roba millones es tratado con privilegios, aquellos que cometen infracciones menores son tratados con dureza.
El trato desigual se evidencia en la concesión de permisos para viajar. A algunos reclusos de menor jerarquía política se les niega la oportunidad de salir del país, mientras que a otros, con poder y recursos, se les otorgan estos permisos.
Desigualdad en el sistema penitenciario
La situación se agrava para aquellos que no cuentan con apoyo familiar ni recursos para pagar abogados.
Muchos presos enfrentan condiciones deplorables, sufriendo enfermedades graves y viviendo en celdas sobrepobladas.
Más de 20 mil reclusos se encuentran en este estado, sin la posibilidad de pagar fianzas o acceder a la defensa adecuada.
La falta de recursos económicos los condena a permanecer en el sistema penitenciario, mientras los poderosos continúan evadiendo la justicia.
La realidad es que existe una justicia que favorece a los depredadores de recursos públicos, mientras que los más vulnerables son castigados severamente.
En este contexto, se menciona que Jean Alain, un exfuncionario, se encuentra “preso” en su casa, simbolizando la desigualdad del sistema.
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